Lo que quedó del FICM

Por: Luis Eduardo Báez

Primero que nada, el cinéfilo es una persona enferma (diría alguna vez el critico y realizador, Francois Truffaut). El cinéfilo es un hombre hecho de obsesiones, un vouyerista en potencia. Si el cine no existiera, estos mismos tipos seguramente se dedicarían a espiarle a través de sus ventanas, siguiendo cada uno de sus movimientos, como un Jimmy Stewart en La Ventana Indiscreta.  Y si las ventanas no existieran, echarían de vez en cuando un vistazo a través de los cerrojos de su propia casa. Pero hoy en día no les llamamos degenerados, ni  asociales,  ni mirones,  sino “críticos de cine”, y les damos un trabajo en un periódico o en una publicación menor y de esta manera les hacemos pasar por gente saludable y cuerda. El amor obsesivo por el cine hace que un tipo pierda cantidades inmensas de su tiempo en la sala oscura o frente a su reproductor de dvd’s. Cualquiera de estos sujetos, que presente los síntomas más fuertes, llegara hasta a negarse a entrar a la proyección de una película, solo porque ya han comenzado los créditos, de la misma manera que un Woody Allen en Annie Hall. Y los peores de todos, los casos mas graves, son aquellos que no pueden hablar de algo sin dejar de hacer referencias cinematográficas.

Con esta breve introducción, me dispongo a hablar de la sexta  edición del Festival Internacional de Cine de Monterrey. No voy a ponerme a citar a sus organizadores, ni a describir uno por uno los ganadores de este año, porque lo mismo (con descripción y todo el asunto) lo pueden checar en su página oficial: http://www.monterreyfilmfestival.com/es/clausura.php

Para el cinéfilo de antaño, asistir a un sala de cine incluía cortometrajes previos a la función, divertidas animaciones, avances faramallosos e interminables de los nuevos estrenos;  y muchas veces, por solo el precio de la entrada, le ofrecían doble o triple función. Así es, estos desgraciados suertudos del pasado podían pasársela durante toda la tarde en los cines, felices de la vida (o semi-vida en este caso). Para el cinéfilo moderno, un Festival de Cine es una manera de acercarse y de disfrutar de esta práctica antigua, al menos durante algunos días al año. 

Eventos, paneles, mesas redondas, homenajes, pachangas y la proyección de más de 90 filmes (contando largometrajes y cortometrajes),  fue lo que ofrecieron al público regiomontano  este año  los chicos del FIC (Juan Manuel González, Luis Garza, Janeth Aguirre y un montonal de gente más que nadie terminaría de nombrar). 

La presencia del cine mexicano, al ser nuestro país el designado “invitado de honor”, estuvo más fuerte que nunca. Aparte de la competencia internacional, participaron por el “cabrito de plata”, 10 largometrajes nacionales, más 4 largos nuevoleoneses, más 27 cortometrajes (tanto de Nuevo León como del resto del país).

El actor Pedro Armendariz Jr. y la realizadora Maryse Sistach fueron los homenajeados este año. También se contó con la presencia de las actrices Silvia Pinal y Ofelia Medina (quien hizo su aparición en la proyección de “Las Buenas Hierbas” (Dir: María Novaro) y ofreció una breve sesión de preguntas y respuestas con el publico, para poco después impartir una master class en el ITESM).

Para los cineastas y guionistas “en proceso de construcción”, se llevo a cabo el “Encuentro de Escritores del Cine Mexicano” y el “Día de la Industria Cinematográfica”, dentro de las instalaciones de la Cineteca de Nuevo León (institución que ha acompañado a nuestra ciudad durante 12 años y que más del 80% de los regiomontanos no conoce ni siquiera su existencia). Los temas tratados fueron desde: “el proceso creativo que deben llevar los escritores frente a los productores mexicanos”, hasta: “el estado actual de la industria y los posibles modelos nuevos de distribución”.

Pero al cinéfilo obsesivo, ese ser neurótico y un poco desquiciado, lo que le interesa son los filmes mismos, y entre tantos que había para elegir (más de 90), un servidor pudo observar solamente 15, de entre los cuales quisiera hacer notar algunos.

Largometrajes Mexicanos en competencia

Un Día Menos (Dariela Ludlow)
Carmen y Emeterio, una pareja de ancianos, esperan con impaciencia la llegada de sus hijos, los cuales van a visitarles solamente una vez al año, en navidad. A pesar de que sienten ya sus cuerpos y sus mentes frágiles, su dulzura y su sinceridad nunca disminuyen. Aun se tienen el uno al otro.
Un documental narrado a la manera de una película de ficción. Esta magnífica cinta derrocha honestidad por todos lados. Su realizadora, Dariela Ludlow, logra penetrar en la vida interior de sus abuelos, haciéndonos reflexionar acerca de nuestra propia existencia. La mortalidad es inevitable, cruel a veces; pero mientras sigamos manteniendo nuestra humanidad, aun existirá un atisbo de esperanza.  Su ritmo mesurado nos hace pensar en un Yasujiro Ozu o en un Wim Wenders.  Fue la ganadora del premio a “Mejor largometraje documental Mexicano”.

Tin Tan (Francesco Taboada Tabone)
“Tin Tan”, el rey del barrio, el eterno pachuco; es recordado por su familia y sus más cercanos colaboradores. Su talento como cantante, actor y comediante le llevaban constantemente a improvisar dentro de sus filmes. Su fraternidad y generosidad para sus semejantes lo hacían uno de los hombres más queridos entre la industria cinematográfica de México y Latinoamérica.
Un documental divertido, lleno secuencias, viejas y nuevas, que se complementan entre si. Cada testimonio de los entrevistados es contradicho de una manera humorística. Por medio de la magia de la edición asistimos a las muchas caras de Germán Valdés, maestro de la gesticulación absurda y del lenguaje coloquial.
Precedido por el documental “Ni muy, muy… ni tan, tan… simplemente Tin Tan”. Cabria preguntarse si realmente hacia falta otro filme que retratara la vida y obra del pachuco. Mi respuesta seria: “Lo disfrute a montones. Si tuviera que elegir entre uno de los dos, definitivamente me quedo con este”.

La Mitad del Mundo (Jaime Ruiz Ibáñez)
La historia de Mingo, un retrasado mental en pleno descubrimiento de su sexualidad. Un personaje cómico-trágico que tiene ensoñaciones poéticas y ama a la joven Paulina. Los encuentros sexuales con una de sus vecinas cuarentonas, le llevan a convertirse en el juguete favorito de las viudas y de las esposas insatisfechas del pueblo. Paulina es violada por su “padrino”, un hombre de gran influencia en el pueblo. Mingo es acusado del crimen y el pueblo reacciona violentamente ante la noticia.

De la Bóveda: Retrospectiva del cine mexicano

Amelia (Juan Guerrero)
Tres jóvenes amigos llevan una vida despreocupada y libre de ataduras sociales. En una fiesta conocen a Amelia, de la cual uno de ellos, Jorge, comienza a enamorarse. El noviazgo termina en matrimonio, pero las cosas entre los dos no van bien. Jorge extraña su vida de antes, sus amigos se han distanciado, y ahora comienza a despreciar a Amelia, quien le da la noticia de su probable embarazo. Todo resulta ser una falsa alarma y Amelia se suicida con gas después de que Jorge le confiesa que ha olvidado todo el amor que (creía sentir) sentía por ella.  
Estrenada en el “Primer Concurso de Cine Experimental” en 1965, al lado de títulos como “La Formula Secreta” (Rubén Gámez) y “Los Bienamados” (Juan José Gurrola y Juan Ibáñez). Como señala atinadamente el critico, Roberto Villarreal: “Con una sensibilidad muy europeizada”, los jóvenes intelectuales de la época “mostraron una manera distinta de ver la tradicional vida de la sociedad mexicana.”
La copia proyectada forma parte del acervo de la Cineteca. Las oportunidades de volver a ver este filme, que por poco ha caído en el olvido, son casi nulas.

Semana del Cine Alemán

Whisky con Vodka (Andreas Dresen)
Una historia cómica acerca de un actor bastante pasado de años, pero que el publico aun  adora. Otto Killberg sigue haciendo el papel de amante en cada película que protagoniza, pero últimamente el alcoholismo se ha vuelto un problema recurrente y los productores de su última película deciden contratar un suplente, Arno Runge, quien es un desconocido actor de teatro pero de gran talento. La idea es filmar dos versiones distintas de la película con ambos actores. Una rivalidad comienza a nacer entre Otto y Arno, y en un intento por mejorar el trabajo del otro, llegan hasta las situaciones más absurdas, que hacen que el director del filme pierda los estribos. Mientras se hace un enredo entre los miembros del crew y del elenco (con acostones ocasionales incluidos), Otto y Arno hacen las paces durante una borrachera. Se le anuncia a Arno que, pese a lo previsto, el trabajo de Otto ha concluido sin problemas, por lo que sus servicios ya no son necesarios.   

 

Pianomania (Lilian Franck y Robert Cibis)
Un documental, que pese al tema, no deja de ser sorprendentemente divertido. Stefan Knüpfer es técnico y afinador de pianos para la prestigiosa compañía Steinway & Sons. Stefan debe satisfacer cada pequeño capricho que tienen los mejores pianistas del mundo respecto a su instrumento. Cada sonido que emite el piano debe estar perfectamente equilibrado. Así, la grabación de un disco se vuelve una aventura, una carrera de obstáculos a vencer, no exenta de momentos de neurosis. 

El Listón Blanco (Michael Haneke)
Una historia sórdida y misteriosa que transcurre durante los años previos a la Primera Guerra Mundial. En un pequeño pueblo comienzan a ocurrir extraños accidentes. Un joven maestro de escuela comienza a indagar en los hechos, al mismo tiempo que corteja a la nodriza de los hijos del Barón. Los hombres del pueblo se muestran como seres conservadores, y a veces crueles, ante sus hijos. Las investigaciones del joven maestro le llevan a pensar en la posible culpabilidad de sus jóvenes alumnos. El misterio, en lugar de revelarse, se mantiene inconcluso. Fue la ganadora en el 2009 de la Palma de oro en Cannes.

Ceremonia de Clausura

12 Onzas (Patricio Serna Salazar)
Un documental que narra la historia de tres boxeadores amateurs, de distintas edades, y la de sus respectivos entrenadores, en la ciudad de Monterrey. Con una destacable fotografía en blanco y negro, que nos remite a un Toro Salvaje (aunque con una historia en tono ligero y bastante humorística), su realizador, Patricio Serna Salazar, uno de los talentos más prometedores del cine regiomontano, ha captado con su lente a tres jóvenes: Brandon, un chiquillo talentoso y entusiasta por el rudo deporte; Arturo, un gordinflón carismático cuyo nerviosismo le impide subir al ring; y Diego, un joven padre de familia que combina su pasión por el box con la del Hip hop.

Personajes entrañables, diálogos cotorrones, entrevistas que ocurren en las calles, los camiones, el gimnasio, el entorno en que viven. Este documental es un retrato vivo y humano de aquellos sectores que llamamos “marginales” en nuestra ciudad.

 
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