La Canción de Protesta Parte 1

Por: Lérida Jérez

Cuando uno piensa en la canción de protesta a la mayoría le viene a la mente el cliché del hippie mugroso  en los 60’s-70’s, usando su guitarra como única arma en su guerra contra el sistema, una mentada de madre musicalizada para joder al poder. Estas canciones están generalmente asociadas a un movimiento social específico y puede contar con características de cualquier género. Vamos, una canción de protesta puede sonar a rock pesado o a los dulces acordes de una guitarra acústica. Su temática es variada y como dijo Phil Ochs, el canta-autor tejano, “Una canción de protesta es una canción tan específica que no la puedes confundir con sandeces”. 

Sin embargo, la canción de protesta tiene una historia considerablemente más grande que eso, básicamente ha tenido un papel protagónico en un grueso de los movimientos sociales que han ocurrido a lo largo de la historia.  Remontémonos por un segundo a Inglaterra durante la Edad Media, los historiadores dicen que The Cutty Wren, una de las canciones de protesta más antiguas registrada, data de 1381 y fue usada como grito de guerra por los campesinos británicos durante un revuelta contra el rey Ricardo II.

Durante el siglo XIX  en los Estados Unidos, varios movimientos contaban con canciones características de su lucha. Los abolicionistas levantaban sus voces con canciones como Song of the Abolitionist y No more auction block for me, mientras los soldados que enfilaban hacia la Guerra Civil  lo hacían con adaptaciones de canciones tradicionales irlandesas.

Durante esta época aparece The Hutchinson Family Singers, agrupación que bien puede considerarse como una de las primeras bandas influyentes de este ramo y los tatarabuelos de gente como Bob Dylan. Su material estaba lleno de piezas que escandalizaron a ciertos sectores políticos del país, ya que tocaban temas como los derechos de los trabajadores, abolicionismo y los derechos de la mujer, todo esto con una promesa de esperanza en que todo mejoraría.

Más para acá, en Latinoamérica nos regresamos hasta la época colonial y yéndonos hasta Perú en el siglo XVI nos topamos con un movimiento indígena llamado Taki Unkuy. Literalmente, Taki Unkuy significa “la enfermedad del baile”, los quechuas afirmaban que seres mitológicos se posesionaban de sus cuerpos para obligarlos a tocar y bailar para reinstaurar la mitología y cultura de la región en contra de la expansión del cristianismo en la zona. Eventualmente estos bailables desencadenaron en una revuelta política, la cual por supuesto fue aplastada por los conquistadores españoles, pero eso no elimina de ninguna forma que haya sido de los primeros antecedentes del género en este lado del mundo.

Por supuesto que hay muchos otros lugares donde se dio éste género y que actualmente lo influyen, como Irlanda, que con todas sus rebeliones era inevitable que se filtraran a su música tradicional o Francia; el país donde las protestas son un valor entendido. No hay un sólo país en donde este tipo de música no exista, pero de eso hablaremos la próxima semana. Por el momento aquí tienen una probadita de cómo era la canción de protesta hace ciento y tantos años.

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