Cisne Negro

Por: Dan Campos

Darren Aronofsky, director que saltó a la fama gracias a que cualquier reportaje barato de televisión abierta abusa de las composiciones que le hizo Clint Mansell para Réquiem por un sueño, regresa a contarnos thriller psicológico con bailarinas de ballet.  ¿Consolidará su carrera gracias a las nominaciones y el talento que las logra a través de su más reciente película o acaso nos encontramos ante otra obra inflada gracias a la anticipación por las premiaciones? Veámoslo a continuación.

Me imagino al buen Aronofsky pensando en su siguiente proyecto después de la multinominada El Luchador, en donde nos muestra la historia interpretada por el genial Mickey Rourke sobre los últimos años de una carrera casi muerta de un practicante del pancracio. Probablemente para que no se notara que quería seguir en el mismo estilo, decidió hacer lo opuesto al narrar el inicio y no el final  de la carrera no de un hombre sino de una chica que no es luchadora sino bailarina, aderecémosla con secuencias de lesbianismo gratuito (pero muy agradecible), uno que otro sustito con imágenes de “monstruos”, sangre, drama, comedia y tendremos un coctel capaz de satisfacer a todos.

Uno de los puntos más fuertes de la cinta es la actuación de Natalie Portman, quien al parecer se acordó que sabía actuar (cosa que no hacía desde León: El perfecto asesino) y encarna a Nina, una jovencita que compite tener el papel principal en El Lago de los Cisnes ¿Su único problema? Es idear para representar a un personaje frágil y vulnerable pero el estelar necesita tener la capacidad de interpretar a un personaje obscuro y seductor. Mientras trata de prepararse para tal reto es que empieza a manifestar un desequilibrio mental que la trastorna y destroza su vida poco a poco, aunque quizás dicho problema siempre estuvo ahí pero no se había dado cuenta de ello.

Junto con Natalie es importante destacar las actuaciones tanto de Mila Kunis (Lily) como de Barbara Hershey (Erica Sayers) y Winona Ryder (Beth Macintyre). Entre las tres representan tanto la competencia, la presión y el resultado de esforzarse tanto por un objetivo, presentándose como facetas en torno a nuestro personaje principal. Por otra parte tenemos a Vincent Cassel como el encargado de dirigir y preparar a Nina para que sea capaz de llevar a cabo lo que podría ser la interpretación más difícil en su incipiente carrera, aunque no necesariamente lo haga usando medios tradicionales.

Para quienes no les gusta el estilo del director, la cinta estará llena de clichés y momentos hechos con poco estilo. Para los que les gusta, la cinta seguirá igual pero le agarraran sabor gracias a la forma en que Aronofsky hace que sigamos a nuestros personajes, ubicándonos en sus entornos a través del seguimiento con cámara al hombro (manejo recurrente en el autor) pero entremezclándolo con algunas secuencias estéticamente espectaculares en donde vemos tanto el frente como el detrás del telón de la puesta en escena.

El Cisne Negro cuenta con importantes nominaciones, las cuales ayudan a consolidar la carrera del director, quién dejó de ser el favorito de los pachecos contraculturales noventeros. Si bien su maduración ha tomado un peculiar recorrido, el hecho de que sea mejor o con más identidad personal que el promedio lo ha colocado en un punto interesante en que cada cinta que realice sea observada con atención. Sin embargo, es importante destacar que si no les gusta su estilo narrativo, aléjense inmediatamente y cuéntenselo a quien más confianza le tengan, ya que el Cisne Negro no es para ustedes.

 
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