¿De quién es el Arte?
Por: Staff Comala
En México todo es de unos cuantos. En cualquier renglón de la vida nacional las grandes fortunas, los grandes proyectos y los grandes recursos pertenecen a un número limitado de personas. En la mayoría de los casos esto sucede porque vienen de una estirpe con dinero o con un apellido de abolengo. La riqueza va dando vueltas sobre las mismas manos, algunas veces existen los casos de cenicientas que logran llegar al jet set mexicano.
En las artes la cosa no es diferente, existen grupos de poder que controlan el futuro de la plástica, la literatura, la música, la actuación y demás artes. Tienes que pertenecer a una familia de artistas o tener buenos contactos para logar premios y becas. Para poder ser incluido en esa elite, que aspirar a llamarse artista con obra publicada. Y a pesar de que a los cuatro vientos gritamos transparencia esta no existe.
Que siempre ganen las becas y los premios los mismos artistas solo se convierte en un círculo vicioso. Porque no se progresa y se cae en un estado de mediocridad, no se avanza en pro de mejor la calidad, al final será una rotación. Si no ganas este año, ganas el otro. Donde más se remarcan estas prácticas son en el interior de la República. En las entidades federativas los artistas se relajan y se conforman con publicar a nivel local a pesar de que nadie lea sus obras.
Son felices diciendo que son premio estatal de, o que ganaron el concurso regional de. Relegando a un grupo de artistas que pretende hacerse camino, que desea ser escuchado, que alguien voltee a verlos. El ver que una y otra vez los mismos son los premiados genera un estado de frustración, haciendo que México pierda el interés por las artes.
Que caso tiene esforzarse, si el pastel le pertenece a diez o doce. En la película Ratoutille de Disney, un crítico de comida dice que nadie apoya a los nuevos talentos, siempre los consagrados se encargan de destrozarlos, cerrándoles el camino. Lo cual debería de ser diferente, los artistas viejos deberían de luchar por abrir puerta a las nuevas voces, el talento nuevo necesita apoyo.
Se ha dejado de mirar a lo que viene detrás, se tiene miedo de perder la posición que se tiene. Un mal que viene aquejando a México en todas las profesiones. Nunca dejamos que el otro crezca. El eterno cuento de los cangrejos. Nadie va a salir de la tina, solo el yo. En nuestro país no existe la competencia. No sabemos perder, no queremos perder, nos aferramos a la rama que la vida nos dio.
Como artistas habrá que dejarse de quejarse porqué la gente no consume cultura, creo que es mejor pensar en qué estamos fallando, qué hemos hecho nosotros para alejar a todos del producto cultural. Al sabernos siempre seguros, caemos en un conformismo que mata.
La siguiente semana hablaremos de cuatro casos de éxito de escritores mexicanos que rompieron las ataduras del conformismo y se posicionan como las grandes plumas contemporáneas.