Dolores
Por: Rubén Eduardo
Felipe Montes es un narrador que recoge las diferentes voces de Nuevo León. Y la novela Dolores, la más reciente en publicación no se queda atrás. Una vez más Felipe toma una parte de El Reyno y lo lleva al papel.
Felipe narra la historia de una muchacha de quince años de nombre Dolores, que llega a la Ciudad de Monterrey en busca de trabajo, y que como sus primas, termina de servidora doméstica, donde aprenderá a ser mujer y sufrir por la vida. Esta novela nos muestra un recorrido por los mundos que convergen en la Alameda, lugar que los regiomontanos hemos llenado de burlas por las personas que lo frecuentan.
De la Alameda pasamos a los Residenciales, esos lugares donde el dinero se mueve y las servidoras domesticas hacen lucir bonito. Dolores llega a esas casas deslumbrada por lo grande que son y con la esperanza de comprarse hermosos vestidos. Hermosos como el vestido de la portada.
Dolores llega a una de estas casas y sufre. Dolores entra en un ir y venir. La corren y la contratan. Se enamora y sufre. Se enferma y se cura. Se ilusiona y se tropieza. Dolores nació para sufrir.
Su inocencia se ve perdida entre los mundos de riqueza y pobreza que experimenta. Su inocencia se pierde por el desamor que sufre. Su inocencia se pierde por los golpes de la vida. Porque sabemos que crecer duele. Y a Dolores le duele mucho.
El estilo de Felipe salta en cada hoja, en cada párrafo. Es que Felipe no es narrador, no es poeta, es un Escritor y como tal, se mueve de un género a otro, sin que la esencia la historia se pierda. Nos retrata emociones, con su capacidad para dibujar sentimientos en la imaginación del lector. Nos narra paisajes que cobran vida ante los ojos del lector, uno puede tocar el vestido de Dolores o tocar su pelo negro.
Felipe nos entrega, de nueva cuenta, una novela donde sufriremos, lloraremos, reiremos, volveremos a sentir inocencia, nos deslumbraremos y viviremos al lado de Dolores.
El que la lee, durante las 89 páginas estará del lado de Dolores. Porque esa es la magia de Montes: hacernos partícipes de una historia que nos hará sentir. Y la literatura tiene que ver con eso, con los sentimientos, con la huella que deje en el corazón.
Si Dolores caminara por la calle sería la nada, porque es el valor que los regiomontanos le damos a las personas como ella, un habitante de la Alameda no es nada ni nadie. Dolores para los ojos de Felipe es poesía. Porque Felipe Montes, el agrónomo, el poeta, el narrador, crea poesía y novela y recuerdos y emociones. Y dentro de todo esto crea a Monterrey a través de sus libros. Mientras las líneas de Montes vivan Nuevo León seguirá erguida.