Entrevista Eduardo Antonio Parra
Por: Rubén Eduardo
Regularmente cuando una persona del centro del país se viene a radicar al norte es común escucharlo quejarse de la poca vida cultural y social que existe en la ciudad. No dejan de quejarse de lo fea que es la ciudad, de lo aburrida y poco interesante, burlándose de que nosotros sólo servimos para crear maquinas y acero. Aunque siempre existirán los casos de los hombres del centro que terminan enamorados del norte y sus fronteras. Eduardo Antonio Parra es uno de esos hombres que se enamoró del calor, la fealdad y las fronteras del norte.
Es imposible hablar del cuento mexicano sin citar a Eduardo Antonio, su obra se ha convertido en una de las más representativas del país, a través de su defensa del cuento las nuevas generaciones han ido mostrando un mayor interés en este género que ha sido desplazado por la novela. Debo de aceptar que yo era un renuente de los libros de cuentos, pero al leer a Parra descubrí lo fascinante que pueden llegar a ser, cómo en pocas hojas pueden mantenerte al filo de la navaja.
El 2010 ha sido un año excelente para Eduardo Antonio Parra ha sigo ganador del premio Antonin Artaud. Lo que le termina de dar el reconocimiento que merece, porque a pesar de vivir en la Capital su estigma de escritor del norte es difícil de quitarla.
Inicios
“Estando yo en la prepa, un amigo mío que no le gusta leer le encargan un trabajo sobre una novela y no la quería leer, yo me ofrecí a leerla, y la leí. Era Cien Años de Soledad. Cuando terminé de leer dije: ya sé a que me quiero dedicar. Quiero escribir. Fue una especie de revelación, las últimas líneas de la novela me provocaron un curso de emociones muy extraña. En eso momento me pregunté si se podía hacer esto con otras personas, y a mí me gustaría tratar de hacerlo.”.
Al decidir encaminarse por el mundo de las letras Parra experimento el proceso de dejar de ser lector y convertirse en narrador. Lo que lo llevó a perder un poco el encanto por la lectura, ahora por su mente al estar enfrentándose a un texto comenzaba a pensar como escritor, analizaba las técnicas los modos y los procedimientos. Pero asegura que con el tiempo, el amor a la lectura regresa.
“Creo que debes de traer algo de nacimiento, este gusto por contar historias, por narrar. En la cuestión de los narradores es de mucho aprendizaje, hay que captar las estrategias, las técnicas y los modos. Por otra parte sí creo que los poetas si nacen completamente. Ellos sí nacen hechos poetas”.
Influencias
“Me influye todo: la vida diaria, lo que leo, lo que leen, lo que veo. Una vez escuché que Márquez o Rulfo decían que un escritor no necesita mucha inteligencia sino mucha memoria. No recordar lo que has leído, no recordar lecciones, sino recordar con exactitud las cosas que te han pasado, las que has vivido”.
Las influencias que encuentra en la vida o en lo que ve al caminar simplemente son llevadas a la hoja en blanco de manera magistral por Parra. Lo único que necesita es un lugar donde se sienta cómodo.
“El ambiente a la hora de sentarme a escribir, yo necesito estar perfectamente cómodo, yo escribí casi toda mi obra en la barra de un Vips. Ahí encontraba la comodidad porque ahí tenía café y un cenicero, porque yo fumo muchísimo. Ahí escribía, leía y fumaba”.
El Cuento
“Yo creo que el cuento es la esencia de la narrativa, es buscar la esencia pura, la síntesis de una historia más larga. El cuento tiene un grado de dificultad mucho mayor que la novela. García Márquez decía que los cuentos nacen del mismo impulso con los que nacen las novelas, pero en el cuento debes de mantenerlo. Ahora imagina un libro de cuentos de de diez o doce cuentos. Algo más difícil”.
El Norte
Eduardo Antonio Parra se vino a vivir muy joven al norte del país, al poco tiempo cayó enamorado por la atmósfera que se vivía en este lado del mundo. Los olores, las costumbres, la gente y las ciudades terminaron por encartarlo, haciendo que mantuviera su residencia fija en esta área por un buen tiempo.
“Yo llegué al norte a los cuatro años de edad, a Linares, Nuevo León, estuve hasta los seis años en Linares, me cambie a Monterrey y a los trece me fui a Nuevo Laredo. Yo me quedé estudiando acá y mi familia se fue a Ciudad Juárez. Los olores, las atmósferas los sabores. Todo lo que recuerdo me sabe a norte. Me gusta, es fascinante”.
En el norte ha encontrado los personajes perfectos, hombres que sin oficio ni beneficio, marginales, se encuentran a un lado de la escala social. Le gustan las voces de la frontera que no se escuchan.
“Creo que me atraen mucho los personajes marginales, los que no tienen voz propia, los personajes vencidos, humillados y ofendidos. Siempre son los que más me han atraído. En general son los que más me llaman la atención. Desde joven me pasaba esto. Veía los vagabundos y me ponía a ver sus historias, sus anécdotas”.
La violencia
Muchos lectores comúnmente llaman a Parra un escritor violento, gusta de retratara escenas o momentos donde el hombre saca el peor de sus instintos, donde los humanos son llevados al limite para exigirse así mismos la supervivencia.
“Siempre he pensado que México es un país muy violento, que tiene un tradición de violencia desde que nació. En el norte es una violencia es más seca. Acá somos más directos, más rudos, más encarados”.
El país se encuentra sumido en la guerra contra el narcotráfico, algunos lectores dicen que la literatura de Parra es una extensión de la nota roja de los periódicos, pero detrás de esas historias se esconde la tragedia clásica, se esconde la poesía.
“Si tú ves el cine o la televisión lo más visto es lo violento, cuando sabes que es ficción lo que ves te da una seguridad que se quedará ahí encerrado. Incluso leerlo sirve de catarsis. En mis cuentos la realidad está completamente transformada a través del lenguaje. Nunca vas a encontrar la nota roja. Ahora las historias pueden ser muy rudas o violentas, pero en las historias que yo cuento siempre hay la instauración de la humanidad más profunda, hay mucha ternura dentro de mis historias.
Aunque ahora, bromeando, con todo esto de la violencia en el país he pensado de escribir cuentos rosas para llevarle la contraria a la realidad”.
Monterrey
Eduardo Antonio Parra al venir de fueras tiene la actitud crítica que a los regiomontanos tanto nos falta. Y sus cuentos son una prueba fehaciente de ello.
“Monterrey tiene una tendencia demasiado marcada a autovanagloriarse. Como si no hubiera defectos, los medios y la misma sociedad no quiere voltear a lo que hace falta o las carencias. Cuando empecé a escribir me propuse a sacar lo que la gente no quería leer y no iba a ver en la televisión. Monterrey es una ciudad grandiosa pero tiene todo los tonos y hay que señalarlos. Yo me propuse a eso”.
Letras Regias
Parra sabe marcar los problemas del porque las letras en Nuevo León no ha despegado, da una crítica certera de que es lo que está pasando, invitando a los escritores locales a que salgan del círculo.
“Hay un exceso de regionalismo, hay un exceso de autorreferencias. Es decir: te voy a contar una historia que todos los regios me van a entender, los demás no me importa. Pero también hay que traducir por medio de las palabras lo que uno quiere decir. David Toscana lo ha hecho perfectamente, traduce los problemas regios en una forma de que todos lo entiendan.
Creo que nunca ha acabado de salir del regionalismo. Aparte hay otra cosa: la competencia. Te falta el confrontarte con otras formas de narrar, muchos de los escritores locales sólo se leen entre ellos. Sin saber que pasa hacia afuera. Es un vicio que yo lo veía en mis inicios. Lo platicábamos mucho en el Panteón. No queríamos leernos solamente entre nosotros, queríamos que más personas nos leyeran”.
Al escribir
“Me trato de poner en los zapatos del personaje principal. Me digo que haría yo y que pensaría. Trato de ponerme perfectamente en sus zapatos. Ser él”
Eduardo Antonio Parra está al alcance de nuestras manos, merece ser leído y recordado como uno de los mejores cuentistas de México. El hombre que rescata las voces que no se escuchan y las convierte en bellas melodías. Parra seguirá escribiendo en un VIPS o algún lugar donde se sienta cómodo, seguirá observando para todos lados esperando a que las grandes historias lleguen.