El Conquistador

Por: Dan Campos

Bajo el título de El Conquistador es que llega a nuestras pantallas la cinta Mongol, en la cual, el director Sergei Bodrov nos cuenta los primeros años de vida y desarrollo del conquistador más grande de todos los tiempo, el Khan de Khanes, Gengis Khan.

Mientras que el inevitable racismo occidental hace que pensemos en nombres como Alejandro Magno o Napoleón como los más grandes líderes, capaces de expandir sus territorios de maneras increíbles, usualmente tendemos a pasar por alto a las figuras de oriente, o si las consideramos, es sólo para verlas como entidades negativas. Después de todo, antes de ser conocido como la persona capaz de unificar a las tribus mongolas por allá del siglo XIII y dando pie al imperio más vasto en toda la historia, es más fácil hacer referente a Gengis Kan como una persona brutalmente cruel y despiadada. Un poco injusto para quien también fue un gran estratega.

En la cinta de Sergei, la cual fue originalmente planteada como el inicio de una trilogía (ya saben, con eso que casi nadie hace trilogías)  pero que debido a las dificultades a la hora de la producción solo tendrá una secuela que fusiona el script de lo que serian la parte dos y tres, nos muestra, una etapa temprana en la vida de Temudjin (traducido como El Acero Más Fino, aunque en chino se tradujo como Hombre supremo en la Tierra) y de hecho se encuentra acompañado por su padre, el Khan o jefe de su tribu, en camino a buscarle futura esposa al jovencito. Mientras están en camino, nuestro joven héroe se encuentra con Börte, quien lo convence de manera persuasiva de que no viaje más lejos, ya que un hombre inteligente se daría cuenta de que ella podría ser su esposa. Ante tal argumento, el niño de 9 años le dice a su padre que decidirá quién será su futura compañera en el lugar en donde se encuentran. En estos momentos el padre derrama sabiduría (al tiempo que hace corajes, ya que consideraba a los miembros de ese clan, débiles) y le dice que para elegir esposa, debe buscar una con ojos pequeños, ya que por los ojos grandes entran los malos espíritus y la pueden hacer ver cosas que no están ahí, así como que para que una mujer haga feliz a un hombre, debe de tener piernas fuertes.  Con esto en mente es que el destino de estos dos chamacos queda decidido.

La historia de Temudjin sigue más por la línea del drama y el romance que por el de la acción, y luego de seguir el primer encuentro con quien sería el amor de su vida, se encuentra con la desgracia, ya que su padre es asesinado a traición y el joven debe de pasar varias peripecias que lo formarán como un hombre duro y determinante en la historia oriental.

Si bien el buen Khan no fue una blanca palomita, en la cinta se toma un enfoque más amable con nuestro héroe, sobretodo porque el guión está basado en un poema épico escrito a la muerte de Temudjin.  La astucia y el espíritu fuerte de nuestro personaje, así como el amor a prueba de distancia, combates y conflictos entre él y Börte son los puntos fuertes de la cinta. Tadanobu Asano, ya como el adulto Khan, es capaz de transmitirnos una gama de emociones y audacia que le dan vida a su personaje, quien aún en las circunstancias más difíciles, es capaz de tramar astutas estrategias y sacrificarse por el bien de su clan.

A nivel realización, la fotografía y la dirección están muy cuidadas, llevándonos casi novecientos años al pasado para conocer una cultura que vivía entre conflictos y espacios abiertos.  En la misma línea, aunque la cantidad de enfrentamientos es mesurada, estos son llevados a cabo de manera inteligente, dándonos al menos una secuencia en la que podemos admirar el genio de Gengis Khan en la etapa en que apenas estaba formándose un nombre como el temible conquistador de oriente.

Tal vez no sea de las cintas nominadas al Oscar más reconocidas, sin embargo sí es una película digna de verse. Tiene unas cuantas fallas en el planteamiento de situaciones, lo que puede volverla un poco predecible, pero está muy por encima de lo que en historias pueden ofrecernos los vecinos del norte. Buena para desintoxicarse de cuanta comedia sosa tengamos en cartelera.

 
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