El Efecto y El Filo de la Playa
Por: Rubén Eduardo
Me declaro un ignorante en la poesía, creo que ya lo he hecho en ocasiones anteriores, que de verdad batallo mucho para profundizar en el mundo de los versos. Es por tanto para mí un reto adentrarme en la literatura de Gabriela Cantú, una de las mejores poetas que Nuevo León ha dado. Una mujer que refresca los conceptos y los hacen a un más bellos. En ella encuentro una mujer que habla por todas las mujeres del mundo, que nos deja ver lo que hay dentro de ella y que no se avergüenza, sino que se siente orgullosa de lo que es, lo que piensa y siente.
Partamos de que no tengo la verdad absoluta de la vida. De que cualquier cosa que diga puede ser completamente debatido y tirado a la borda. Así que si causo malestares siéntanse libres de decirlo. Conocí a Gabriela Cantú en una página sobre Escritores de Nuevo León. Me pareció una mujer muy bonita e intrigante, en la foto de Rodrigo Llaguno te invita a conocerla. Un día quedamos de vernos en persona en la Facultad de Letras de la UANL, ahí me prestaría sus libros.
Al regresar a mis labores cotidianas leí uno de sus poemas, el primero de El Efecto. Hubo un efecto en sus palabras, hubo algo que me transmitió, la sentía a ella hablándome, diciéndome que está sentada en una estatua blanca. Vivía su poesía, vivía sus versos, sus palabras. Hubo química, el dialogo autor-lector se abría. El Efecto cumplía su encomienda causar ecos, efectos, vibraciones.
Gabriela Cantú camina por los extensos campos de la feminidad, por esos detalles fascinantes que hacen y deshacen a las mujeres. Felipe Montes me dijo una vez que él buscaba crear una experiencia y subirse a ella, yo quería subirme a la experiencia de Gabriela, que me adentrará a sus versos, que me explicará su universo de palabras. Te dan unas enormes ganas de vivir la experiencia con ella. La mirada de Gabriela es como sus poemas: te atrae, te desnuda, te describe y te hace vibrar.
El Filo de la Playa es una continuación de su maestría como poeta, deambulamos por caminos hermosos que ella va creando para ti. Va creando fantasías y sueños y realidades, o mejor dicho las crea de la forma en que debería de ser. De la forma en la que deben de existir para disfrutarla más.
Lo repito, no sé si lo que escribí es la realidad o no, si Gabriela Cantú dirá que es lo peor que ha leído sobre su obra. Yo me he limitado a contar mi experiencia de lectura, lo que estás dos obras delgadas o pequeñas, pero de enorme calidad, me hicieron sentir y experimentar. Y creo que con eso me basta y me sobra para decir que disfruté mi lectura. Que Gabriela Cantú logró algo en mí. Eso la reafirma como gran escritora.