El Ejército Iluminado
Por: Rubén Eduardo
Hay una afirmación muy cierta en la novela El Ejército Iluminado: A los regiomontanos les gustaría que el Río Bravo pasara por debajo de la frontera del Estado de Nuevo León. A partir de ahí sabemos a los que nos enfrentamos en la penúltima novela de David Toscana. El malinchismo de los regiomontanos que nos hace alabar todo lo que diga USA. Las ganas de pertenecer a otro lugar, la vergüenza de llamarse mexicanos y el descontento que tenemos hacía el sur. Pero a pesar del deslumbramiento regio existen hombres como Ignacio Matus que buscan cambiar la historia y hacer patria.
David Toscana es un escritor regionalmente universal, gusta escribir sobre el lugar donde nació y vivió gran parte de su vida: Monterrey. Hoy radicado en Varsovia. Y creo que un escritor no puede ser de otra forma, debe y tiene que escribir del lugar donde nació, es el lugar que conoce, el lugar que lo ha hecho reír y llorar, el lugar donde ha crecido y conocido un sinfín de personas y situaciones. Seria una pretensión grande escribir sobre España y vivir en San Nicolás. En esta novela a pesar de estar empapada de la cultura norteña se tratan temas universales: el amor, las luchas imposibles, los sueños y el sentimiento de inferioridad. Y su penúltima novela: El Ejército Iluminado no se queda atrás en este renglón.
El Ejército Iluminado es una novela que narra las peripecias de Ignacio Matus un maratonista no-oficial que en 1924 corrió el maratón de Paris, con la particularidad que lo hizo en la siempre calida Ciudad de Monterrey. Años más tarde Matus junta un ejército de “Iluminados” que buscan recuperar las tierras perdidas y cedidas a los Estados Unidos. Embarcándose en una aventura por demás quijotesca, que tiene como principal motor el sueño de la inmortalidad.
Ironía, que bien podemos llamar humor negro, inteligencia emocional y sabiduría de la vida es lo que se mezcla en esta novela toscaniana, la más entrañable en palabras de su publico fiel. La novela mezcla dos puntos de vista importantes: la del adulto frustrado, que después de correr el casi-maratón y ver opacada su victoria por un estadounidense vive su vida reclamando su gloria pasada. Y la de los niños, que en busca de aventuras y sueños de grandeza están dispuestos a enfrentar una guerra que es imposible de concretar y ganar, pero que su imaginación infinita la llevará acabo.
Toscana toca uno de los temas más críticos del país, nuestro estado de inferioridad. Ese sentimiento de agachar la cabeza y creer que lo que hay en otros países es mejor que cualquier cosa que hagamos. Esto llevó a David a crear una historia donde un grupo de hombres y niños quebraran estos paradigmas y demostraran que se puede luchar y que se pueden tener sueños y que lo importante no es la victoria, sino el camino para conseguirlo, el haber luchado y creído en lo que somos es lo que vale la pena. Que importa si Comodoro, Azucena, Ubaldo, Cerillo y El Milagro ganan la guerra, ellos lo intentan, lo que los pone por encima de la mayoría de los mexicanos, que por alguna lamentable y triste razón siempre viven de agachados.
Aparte de críticas sociales hay momentos entrañables, la historia no está contada de manera lineal, y nos encontramos con algo que Toscana domina a la perfección: los capítulos pequeños, pequeñas dosis de entretenimiento y literatura que hacen que te den más ganas de leer. Un momento sumamente disfrutable es cuando Matus corre. Al ejercitarse ya sea para competir o por placer es un momento librador, donde las tensiones de la vida se van por un momento y dan enormes ganas de seguirle el paso, porque como lo dice el personaje: corro para sentirme vivo, para saber que aún funciono. Matus merece un lugar especial dentro de la literatura universal. La novela recorre también tiene dos lugares memorables de desarrollo: las partidas de dominó y las clases de Matus. En ambas vemos la maestría y el manejo de personajes de Toscana. En las partidas de dominó nos metemos en el submundo del macho: las cantinas y las noches de juerga. Mientras que en las clases de Matus vemos el reflejo total de la sociedad mexicana, ojo, no sólo norteña.
La novela está cargada llena de humor, el lector obtendrá un momento de felicidad y razonamiento al leerla, porque en historias simples, historias de niños, encontrará los temas trascendentales de la vida, se reflejará porque tendrás las mismas dudas que los pequeños Iluminados. Sufrirá con ellos y los verá como hijos, teniendo unas ganas enormes de pelear junto a ellos de emprender el viaje a su lado, de contarles historias de superhéroes donde los buenos ganan. Motivarlos y decirles que México depende de ellos. Toscana envuelve al lector en su mundo “irreal”, de nueva cuenta las líneas entre lo que es verdad y lo que no son difíciles de distinguir. El autor regiomontano refrenda porque es considerado uno de los mejores narradores de la última generación.