El Infierno
Por: Rubén Eduardo

Estos festejos del Bicentenario y Centenario nos han traído un puñado de películas mexicanas que vienen a refrescar la cartelera, que utópicamente nos hacen soñar con salas repletas para ver cine nacional. Este mes, y quizás los siguientes, las cintas gringa no dominen la cartelera local.
Dentro de las propuestas mexicanas que se exhiben en cartelera y las que faltan por llegar, hay una que destaca por su irreverencia y por su crudeza al decir de qué va México: El Infierno. Una película que ha levantado polémica en todo el país, desde su calificación, C, pasando indudablemente por su temática. La cual a decir de muchos es un fiel reflejo de lo que estamos viviendo en muchas partes del país.
El Infierno narra la vida de un mexicano que ve terminado su sueño americano y regresa a territorio azteca. Al volver a su pueblo se da cuenta que nada es como antes, que la vida se ha vuelto más difícil, que el gobierno se ha olvidado de ellos. Ve un país muerto. Pero en ese país hay modo de vida que garantiza el éxito y que parece ser la única “empresa” con crecimiento en México: el narcotráfico.
La película viene a cerrar una trilogía de Luis Estrada que inició con la Ley de Herodes y continuó con Un Mundo Maravilloso. Estrada nos presenta su cinta más crítica y ácida, la que más duele y la que más incomoda. Los mexicanos tenemos la costumbre de querer cerrar los ojos ante los problemas. No nos gusta reconocer que algo está mal, o buscamos aparentar que no pasa nada. Es por esto que Gobernación le dio una C de calificación para limitar el público que podrá acceder a ella.
El elenco lo forman, Damián Alcazar, que apareció en las tres películas como protagonista. Joaquín Cosió que tiene una excelente actuación en la cinta. Daniel Jiménez Cacho que es sinónimo de calidad. Estos grandes actores nos dan un paseo por los problemas que sufrimos en el Norte, nos dejan ver gráficamente cada una de las atrocidades que el ser humano puede llegar a cometer con tal de tener dinero.
La película navega con esa bandera, con la bandera del dinero, de cómo el poder corrompe y nos aleja de la sociedad que somos o habíamos venido siendo. La violencia, a pesar de las críticas, está justificada, porque esto es lo que hay, la cinta no miente o no maximiza el problema. La cinta es fiel a México. La cinta es desesperanzadora, sí, igual que nosotros sentimos que no vemos la luz. Sentimos que El Infierno lo estamos viviendo aquí. La cinta es fuerte y violenta pero es algo que debemos de ir a ver, para entender la magnitud del problema, para crearnos una esperanza y entender que la solución de todo está en nuestros jóvenes.
Al final. La película nos deja a nosotros la oportunidad de cambiar. Las balas ahí están, las muertes, el miedo, el terror. Depende de nosotros salir de El Infierno, pero si queremos salir, hay que ir a verlo, para conocerlo y vencerlo.