El Mar Muerto
Por: Dan Campos

El autor de una de las películas más obscuras (pero que en su año arrasó con los Arieles) del cine nacional, regresa con una propuesta que incluye incluso a Mario Almada en su cast. Ignacio Ortiz Cruz escribe y dirige la cinta El Mar Muerto, en donde la fantasía y la realidad se entrecruzan en un apagón en la capital azteca.
Aunque tiene una trayectoria más amplia como guionista (escribió tanto La mujer de Benjamin como La vida conyugal), el reconocimiento llegó al buen Ignacio por su cinta Cuento de hadas para dormir cocodrilos, cinta que en el 2002 solo tuvo 2 copias, según dicen las malas lenguas, y aunque prácticamente nadie la vio, era mencionada como una joyita. Con ese antecedente es que tenemos una historia que podría ser catalogada como un viaje mágico-cómico-músical… pero sin lo cómico, lo musical, y lo mágico trasladado como un viaje pacheco.
El Mar Muerto es una narrativa de varias historias que ocurren de manera simultánea: Un boxeador decadente (Joaquín Cosio) pierde una pelea, un par de prostitutas llamadas María y Magdalena van a talonearle, un padrecito recibe un "aviso amistoso" de un narco para que acepte una limosna, unos “polecias” hacen su rondín en el barrio y una mesera paranoica tendrá que confrontar los avances románticos de su patrón oriental. De pronto, un apagón transmite una vibra mística que hace que todos cambien radicalmente su modo de ser (lo que me recuerda levemente Madeinusa, pero mal hecho) y surja de la nada el grupo de Los Chichimecas: neoconservadores radicales que salen a las calles bajo el grito de que viva Cristo rey y que mueran las putas, los cuales arman su desmadre y brindan más confusión a la historia. Si les parece que los elementos son demasiados, no se preocupen, ya que Mario Almada llega a salvarnos, interpretando al padre del boxeador quien nos trae una clave del pasado de uno de nuestros personajes, dándole sentido (o sinsentido) a la historia.
La dirección de la cinta es bastante irregular. Si bien la creación de atmósferas es bastante decente y me fascina cuando se entremezclan elementos bizarros de posible tinte pseudo místico, la realidad es que el elemento de una "noche más obscura" en esta cinta es un tanto desaprovechado. En la misma línea, aunque se cuenta con actores muy capaces, se nota una falta de trabajo con los mismos, perdiendo el elemento narrativo.
Una de las cosas que me fascinan de poder asistir a las presentaciones de una cinta es el contacto con los realizadores. A mis espaldas escuchaba comentarios de los productores los cuales comentaban que esperaban que ese no fuera el corte final de la cinta, porque se notaba que le faltaba trabajo, a la vez que hacían cuentas de cuanto se gastó en la cinta. Su reacción era obviamente distinta de aquellos que iban a felicitar a los actores o al director luego de la presentación.
A final de cuentas, El Mar Muerto es un intento y nada más de traer otro tipo de historias al cine. Lástima que el espectador que ya no espera nada del cine nacional se pueda decepcionar al ver este tipo de cintas en cartelera, ya que lo justificará para alejarse de la producción hecha en México.