El Último Lector

Por: Rubén Eduardo

El Último Lector es una metáfora de lo que la sociedad regiomontana es culturalmente. El pueblo de Icamole sirve a la perfección para representar nuestra vida literaria. En El Último Lector hay una ciudad desértica que tiene una biblioteca, una biblioteca fea que nadie frecuenta, donde los libros son juzgados por una persona. Monterrey es igual de caliente, Monterrey también tiene bibliotecas feas y en Monterrey también los libros son juzgados por unos cuantos.

David Toscana nos presenta su novela más comprometida con la literatura, la que hace una reverencia a los libros y los efectos que provocan. Es en esta novela, donde nos muestra su filosofía y su apuesta en la literaria: las novelas sirven para provocar sentimientos. Y la inteligencia no debe desplazar al corazón. Sigue mostrándose como un escritor directo, pero con un lenguaje poético que hace su obra completa al conjuntar: trama y lenguaje en un sólo camino. A través de la novela hace uso de los mismos recursos literarios, y aunque pareciera una pobreza creativa resulta todo lo contrario, nos deja ver la pertenencia geográfica de Toscana: regiomontano. Un regiomontano codo que con pocos recursos hace una gran obra.

La novela narra la historia del pueblo de Icamole, un lugar donde nunca pasa nada y hace falta que llueva, hace meses que las gotas no se aparecen por el pueblo, lo que ha llevado a los habitantes a pasar la peor de las sequías. En uno de los pocos pozos de agua que aun tienen el vital líquido amanece una niña muerta, una niña hermosa, tan hermosa que dejará perdidamente enamorado al dueño del pozo, Remigio. Mientras tanto Lucio, el encargado de la biblioteca del pueblo, se muere de hambre porque nadie va a leer los libros y el Gobierno ha dejado de darle su apoyo.

En la novela de Toscana, el encargado de la biblioteca intenta dar respuesta al crimen a través de la literatura, a través de la experiencia que le han dado los libros se siente capaz de decir quien fue el asesino, dejándonos ver una de las propuestas del escritor: la realidad de la literatura y la “realidad” realidad viven en una perfecta comunión, siendo difíciles de separarlas. Haciéndonos ver que la literatura no es el simple acto de leer capítulos y palabras, sino una experiencia única donde se recrean emociones y vivencias.

Los dos personajes principales, Lucio y Remigio, nos dejan ver las dos caras de la moneda: tener a la literatura de nuestro lado o no tenerla. Mientras Remigio busca desesperadamente una respuesta para la muerte de una belleza como la que encuentra, Lucio se encuentra seguro de conocer el camino a las respuestas. planteándonos la pregunta de en qué lado queremos estar.

El Último Lector es un libro dentro de otros libros, donde la magia de la literatura y retazos de algunos otros libros van creando una historia simple, una historia donde no importa quien mató a la niña y por qué la dejaron en el pozo, sino qué fue lo que cambio después de la llegada de la niña, como un cuerpo bello puede ser el motor para crear una nueva vida y forma de ordenar las cosas.

“Lucio manda reunir a los habitantes de Icamole con el propósito de resolver el crimen que tiene integrada a la comunidad. Unos cuantos acuden al llamado, van ocupando las sillas de madera de la biblioteca que se cae. Lucio sintiéndose la estrella de la noche va leyendo un libro que da las respuestas al asesinato, los presentes escuchan con interés, al pasar de las palabras y las hojas la culpa recae en el hombre que lleva el agua. Los habitantes de Icamole le preguntan a Lucio cómo le hizo. Y el bibliotecario sintiéndose dueño de la verdad les dice: ustedes sabrían si leyeran.”
Este párrafo sirve para reunir la apuesta de la novela. Sirve para resumir que Toscana es un escritor que vive y ama la literatura, que es una pasión y no una forma de conseguir fama y fortuna.

Toscana asegura que sus novelas salen de dudas que tiene o de ideas que le rondan por la cabeza, en una presentación que dio en Brasil aseguró: “Quería crear un personaje que fuera un lector de un pequeño pueblo que por ciertas circunstancias le llegan los libros, él no sabe nada de libros, él simplemente conoce los libros a través de los libros, no a través de la universidad, revistas o críticos. Comienza a leer, comienza como un lector muy esencial a creer todo lo que dicen los libros, no en el sentido que cualquier cosa que relatan él lo toma como que verdaderamente ocurrió, sino que todo lo que está en palabras tiene tanto derecho a llamarse realidad como lo que tocamos”

El Último Lector nos invita a tomar la realidad y la ficción de la mano y caminar junto a ellas, sin hacer distingos de una y otra. Sólo disfrutar y vivir cada una de ellas.

 

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