Green Zone

Por: Dan Campos

Mientras que algunas personas podrían confundir el más reciente proyecto de Matt Damon con una precuela del detective desmemoriado Jason  Bourne, ambientada en los tiempos en los que servía heroicamente a su país, la realidad es que el afamado actor regresa con Paul Greengrass en una cinta bélica bastante rescatable. ¿El nombre del proyecto? Green Zone: La Ciudad de las Tormentas.

Siendo familiar a los conflictos que desataron los peores miedos y desconfianzas de los estadounidenses, Pablo Pastoverde se basa en el libro de Rajiv Chandresakaran para traernos la historia del capitán Ron Miller (interpretado por Bourne, digo, Matt Damon), el cual está a cargo de la búsqueda de armas de destrucción masiva en la zona de Bagdad. Con un manejo de cámara bastante errático (usado ya de manera recurrente por Pastoverde) es que vemos lo caótico que puede ser el buscar la clave de la justificación de una invasión en territorio extranjero, ya que, como todos sabemos, los valores de la verdad, la justicia y el estilo de vida americano fueron llevados a suelo oriental luego del derrocamiento del demonio (encarnado por Satán Hussein) debido a la necesidad imperante de encontrar y desmantelar las famosas armas. Para bien o para mal, el capitán Miller tiene más de dos neuronas en activo, y luego de tres misiones seguidas en las que fue enviados a sitios en donde seguramente había fábricas de bombas, se encontró con que la información que le estaba proporcionando los servicios de inteligencia estadounidense eran igual de equivocadas que los comentaristas de Fox News. Teniendo más capacidad de raciocinio que el gringo promedio, Miller cuestiona a sus superiores, lo cual lo pone en una situación muy interesante en donde podría descubrir la verdad de los falsos informes del ejército.

El estilo narrativo de Greengrass es muy efectivo en este tipo de historias. La cámara caótica que te muestra secuencias desesperantes con acciones por todos lados es algo que funciona muy bien, compartiéndonos un poco de la tensión que deben sentir nuestros personajes en una situación tan compleja como el estar en un campo de batalla, aunque no faltará quien se queje de que “se mareó con la película” o “no entendió las secuencias”, pero igual les convendría seguir coleccionando álbums de estampitas, en donde todas las imágenes están fijas y no se harán pelotas al tratar de entender lo que ocurre en pantalla.  Por otra parte, el manejo de personajes que sí son pensantes, ya sea tanto nuestro teniente favorito,  su informante/traductor Freddy (interpretado por Khalid Abdalla), o los personajes que están más arriba en el juego, ya sea el manipulador “yo sé que es lo que les conviene” Clark Poundstone (Greg Kinnear) o el enviado de la CIA Martin Brown (Brendan Gleeson) el cual quiere descubrir y encarar a los altos mandos por falsear la información, provocando una invasión y conflictos innecesarios.

Mientras que Zona de Miedo fue una cinta increíblemente efectiva para mostrarnos la tensión en los conflictos bélicos, aunque ésta no ocurriera frente al enemigo, Green Zone nos muestra los conflictos personales, así como externa las muchas dudas que tuvo el público pensante sobre las decisiones de George Bush Jr. No por ser un soldado uno debe de obedecer cualquier orden de un superior, especialmente cuando el sentido común te indica que algo está muy pero muy mal.

Una historia bien escrita que nos saca de la tradicional “zona protegida” en la que nos sitúan la mayor cantidad de cintas pro-yanqui, La Ciudad de las Tormentas, a pesar de tener un título que no tiene absolutamente nada que ver con el original, es una cinta recomendable si les interesa ver algo de buen cine bélico.

 
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