La Perla

Por: Juan Carlos Snyder

Un drama rural de 1945 por Águila Films, S. A. para R. K. O. Radio Pictures, de obra original de John Steinbeck, nos da una cara metalizada de una idealización de vida rota por una cifra de dinero.

La película es dirigida por Emilio Fernández con su inseparable pareja, el fotógrafo de los claroscuros mexicanos, Gabriel Figueroa.

No solamente es un filme estéticamente pulcro y preciso. Es una obra de arte en todo su esplendor, con imágenes de fecha y lugar desconocidos. En una costa mexicana, Pedro Armendáriz interpreta a Quino, esposo de Juana (María Elena Márquez) que nos llevan en una odisea trágica. Una historia con virtudes y defectos humanos tan próximos a nuestra época y cualquiera de la historia humana.

El relato de una familia donde el padre es encargado de traer frijoles, maíz y dinero a su casa, la mujer encargada del jacal manufacturando el fruto de todos los días, que a veces es insuficiente para ambos. Y el hijo engendrado por el amor mutuo de esta pareja rural que vive en la incertidumbre y su instinto de supervivencia del día a día.

Quino está desesperado porque la marea alta le impide ir de pesca, la mujer hambrienta espera en el jacal cocinando las reservas de frijoles y las pocas tortillas que alcancen a comer ese día. Quino regresa a casa cansado de esperar todo el día en el sol esperando a que baje la marea. Una vez en el jacal comiendo lo poco que les queda, un alacrán ataca al bebé y ambos corren desesperados a ver al doctor. En esta secuencia se puede apreciar la eficaz forma de tratar la historia y un exquisito lenguaje cinematográfico cuando nos presentan a un doctor obeso con acento extranjero (interpretado por Charles Rooner) que maltrata y manda de forma racista a los indígenas. Juana y Quino no tienen dinero para pagarle al doctor, pero tienen una cruz de oro que puede servirle para cubrir los gastos. Sin embargo el doctor no está interesado en recibir esa forma de pago y los corre del portal de su casa (ni si quiera los recibió).  Al día siguiente Quino va a ver la marea y es perfecta para pescar unas ostras, pero cuando se sumerge, una brillante perla hace que sus ojos se desorbiten y arriesga su vida por sacarla, logrando que su pueblo se reúna en fiesta por la fortuna que vale aquel tesoro marino.

Cuando ésta noticia llega a oídos del doctor, corre para “salvar al niño”, pero el bebé ya se encuentra bien.

Un usurero del pueblo corre a investigar y le ofrece $900 pesos (que en aquella época es mucho dinero) pero la perla valía mucho más y Quino lo sabe.

Es entonces cuando esta increíble historia se vuelve en sentido contrario y nos damos cuenta que encontrarse un tesoro no siempre es del todo bueno. Empieza la cacería y ahora todo el pueblo sabe el precio de la cabeza del poseedor de La Perla.

Una excelente representación del México antiguo, un reparto extraordinario, sin duda una película que pone a nuestro país en una cumbre cinematográfica para la historia nacional. Sin olvidarse del director y fotógrafo, es necesario decir que el casting y toda la colaboración que encierra este filme es digna de las ovaciones.

 
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