Las Buenas Hierbas

Por: Dan Campos

Hierba mala, nunca muere pero, ¿qué hay de las buenas hierbas? En su más reciente cinta, la multipremiada María Novaro nos habla de herbolaria y  las relaciones familiares en un entorno con padre ausente en Las Buenas Hierbas.

Dalia (interpretada por Úrsula Pruneda) vive separada de su marido pero en compañía de su hijo Cosmo (cuyo nombre suena a que debió haber surgido de una mente psicodélica setentera) y de su querida madrecita Lala (Ofelia Medina) la cual, desafortunadamente, empieza a mostrar signos de Alzheimer, lo cual no solo empieza a devorar sus conocimientos de etnobotánica, sino que destroza de manera acelerada todos sus recuerdos.  Sabiendo que su conocimiento ancestral se irá perdiendo conforme avanza su padecimiento, empieza a transmitirle un poco a Dalia y a nosotros, a través del ocasional rompecorte estéticamente diseñado con tendencia de grabado azteca.

La multipremiada cinta tuvo una excelente recepción en el pasado Festival Internacional de Cine de Guadalajara, ganando premios por guión, actuación, fotografía, del público y otros. Sin embargo, en la crítica no le fue del todo positivo (pregúntenle al buen Diezmartines si no me creen). Mientras que yo me considero en el grupo que la disfruto bastante, reconozco algunas de las quejas presentadas en contra de la cinta.

Cuando uno escribe una historia, inevitablemente termina reflejándose en sus personajes, razón por la que en todas sus cintas Novaro nos comparte fragmentos de ella misma. En éste caso en particular, el desgaste emocional que Dalia nos muestra al tener que lidiar con la decadente salud mental de su madre viene directamente de la vida de la autora. Al mismo tiempo, puntos de vista que a algunos podrían parecerles feminoides (razón por la que al parecer al público masculino le pareció menos disfrutable esta cinta que al femenino) se hacen presentes en la trama, tales como la presencia (varias veces gratuita) del buen Cosmo, quien aunque puede ser adorable, no aporta mucho a la trama. Por otra parte hay varias inconexiones, personajes de más y elementos que no terminan de explotarse, siendo completamente gratuitos o a veces un tanto ilusorios. Tal vez sea porque creo más en los nuevos medios de distribución de información, pero el que el personaje principal “trabaje” en una estación de radio alternativa me parece sacado de una trama retro (igual que el nombre de su hijo) y no aplicable al día de hoy. Probablemente esté equivocado y sea algo increíblemente vigente, así como la nostalgia de los trovadores sudamericanos de izquierda.

A pesar de sus varios detalles, Las Buenas Hierbas es un drama con toques intimistas en donde los remedios tradicionales se muestran a modo de capitulación entrelazada con la trama principal. Un guión que pudo haber sido más trabajado pero que al final cuenta una historia que toca fibras personales de manera peculiar. Eso, y el hecho de que incluye la breve participación de Gabino Rodríguez, quien se está convirtiendo en el Danny Trejo de nuestra generación por su prolífica presencia en cuanta película mexicana que sale a cartelera.  

*La Película se exhibe en el marco del Festival de Cine de Monterrey

 
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