Las Teclas de Brida: ¿el tamaño importa?
Por: Brida
En otra época, no muy lejana, la mujer no debía expresar su necesidad sexual, inmediatamente se le catalogaba de zorra, actualmente se permite mayor libertad de expresión ante las necesidades femeninas y es ahí cuando surge la duda: ¿El tamaño importa?
Entre los pocos amantes que han pasado por mis sabanas, no he sentido la variedad, así que cuando hice esta pregunta a mis amigas, en base a su repuesta puedo catalogar a sus amantes.
Respuesta 1: No importa, el placer depende del movimiento.
Deduzco sin temor a equivocarme, que no está todo lo dotado que debería, simplemente como novia o esposa enamorada, disculpa la situación enfatizando que lo hace bien. Es el típico taponero y ella la resignada.
Respuesta 2: ¡Claro que importa!, se trata de sentir.
Con la seguridad de un buen tamaño, la hembra se siente privilegiada, sin embargo de ahí llegamos a la siguiente pregunta: ¿Y el grosor?
Respuesta 3: Pues con que este grande es suficiente.
Inmediatamente imagino un espagueti desabrido y hasta pálido. Los típicos rinconeros.
Respuesta 4: Obvio que debe abracar y rellenar.
Esos no son más que hombres, que vienen a realizar su función sexual como debe ser y que aunque muuuchos digan que lo logran, que nadie se ha quejado, que les envían bebidas en el bar, la verdad es que son muy pocos los que cumplen los requisitos Ideales en la sexualidad.
Ya es justo y necesario, que así como ellos catalogan cuando nos ven, con su comentarios, de no tiene bubíes, le faltan pompas, sus chamorros son delgados, tiene lonjita, pancita, rodillas huesudas, etc, etc, etc. Así alguien debe decirles a ellos, que el abdomen de lavadero si nos gusta, que los brazos marcados también, que el cabello con brillo, la barba afeitada o delineada y por supuesto, las pompas, las piernas y el paquete.
No señores, no son la octava maravilla, en la playa he visto a un sin número de mujeres cubriéndose con pareos cada vez más largos y a los hombres con bermudas cada vez más cortas, sin importar que parecen perros parados en sus patas traseras, con las patas flacas y la panza abultada.
No es mi intención lastimarlos o llenarlos de los complejos que poseemos las mujeres, que surja la anorexia o la bulimia en ustedes, lo que quiero es que sean más comprensivos, que piensen que el regalo de ser mujer, no depende exclusivamente del empaque, sino del cerebro, de la energía, de los ideales, del instinto, del deseo, de nuestra capacidad.
Ahora ya se nos permite expresarnos y también sabemos de política, de narcos, de religión, no somos menos que ustedes. La cultura nos ha señalado con una falsa fragilidad. Al enlistar sus fortalezas y las nuestras, llevamos ventaja. Confíen en nuestro corazón, en nuestra capacidad de amar, de respetar y sientan que no merecemos menos, debemos ser recíprocos y avanzar como equipo, no como rivales.
Miren que la apertura social nos ha permitido reconocer que su paquete no lo es todo en la vida y que hay quien los puede superar...