Las Teclas de Brida 6
Por: Brida
El placer sexual radica en la imaginación de cada ser, de tal manera que si existen frígidas o impotentes, se debe a su poca creatividad o a su baja autoestima, la inseguridad de disfrutar su cuerpo y lo excitante de la piel.
He leído en muchas revistas algunos tips, para disfrutar en pareja, entre ellos: ver la televisión, desnudos, besarse lentamente la comisura de los labios, acariciarse sin llegar a la copulación, bañarse juntos, etc.
¿Qué onda con el sadomasoquismo? Le debemos al Marqués de Sade las fantasías eróticas que gracias a la variedad de las sex shop podemos cumplir.
Recientemente decidí usar un disfraz de látex negro, comprar unos zapatos altos, de charol rojo y un mega látigo que supuestamente no es doloroso.
Mi compañero casi se paraliza cuando me vio salir del baño, despojada de mi vestido de señora recatada y envuelta en el brillo del vestuario untado, desaté el cordón en mi cabello y resalté mis labios con un lipstick que tiene el efecto de engrosarlos, el contraste de mi entrada a la salida del baño genero en mi una sensación de sensualidad, poder, lujuria y deseo que no había experimentado antes.
Cuando compre el outfit me ofrecieron unas esposas que en ese momento desprecié, me pareció too much pero luego de ver la cara de mi hombre y mi imagen en el espejo del cuarto, deseaba tener esas esposas en mi poder. A falta de ella me puse creativa y con la funda de una de las almohadas até sus manos sobre su espalda, luego con otra funda vendé sus ojos y mis caricias fueron totalmente sorpresivas para mi -peor es nada-, la ansiedad y excitación era demasiada, sentí que sería una de mis mejor experiencias, sin embargo…
No quiero detallar el preámbulo, solo les diré que mi galán no resistió ni cinco minutos ¡que frustración!
Ojalá pensaran un poco más en todo lo que nosotras planeamos: Las románticas con flores, velas, y batitas rosas, las sexies sus vestuarios de enfermeras, las sados, las pervertidas, etc., etc., etc.
Pensamos en deleitarlos desde la pupila y lo hacemos con la intención de alcanzar el clímax del placer, pero en lugar de eso, tenemos que disculpar su precocidad, su posición de “bulto” y sus palabras estúpidas: “discúlpame, estaba muy cansado”- claro, yo aquí estoy para que te relajes.
Así que por lo menos le levantaré la canasta un mes o hasta que lo deje, lo que suceda primero. ¡Qué fastidio tener que complacer a un ser precoz!
Podría algún hombre explicarme ¿qué pasa con ustedes?