Magenta Home

Por: Nelson Araujo

En mi entrega anterior hablé del disco Seven, segundo disco de esta excelente banda galesa. Ahora, siguiendo la secuencia, toca el turno a Home, que de igual forma es un álbum conceptual, lanzado dos años después. Lo que me encanta de esta banda es que no se limitan, no escatiman en cuanto a esfuerzos, y el disco no sale a la luz hasta que estén plenamente satisfechos; tan es así que la vocalista Christina tomó clases de actuación…¡para cantar! Y así enfundarse en la piel de la protagonista de la historia contada en el álbum, la cual está ambientada en la década de los setentas, donde una mujer inglesa, particularmente de Liverpool se harta de “una vida que no tiene sentido ni escape”, llena de problemas y, con ese sentimiento familiar de encontrarse a sí misma, deja su ciudad natal, cruza el Atlántico y parte hacia a la Gran Manzana; pero al llegar allá descubre que, además de los problemas que causa el viajar y estar en un nuevo entorno, se suman los ya existentes; es decir, para expresarlo mejor: los problemas no se dejan, uno se los lleva. Así que, después de diversos sucesos, emprende el viaje de regreso.

El viaje consta de 15 tracks, empieza con This Life una balada tranquila, con un piano que te atrapa, donde la hermosa Christina canta las líneas entrecomilladas en el párrafo anterior, estableciendo perfectamente la idea de soledad y necesidad de escape, preámbulo del viaje. Hurt empieza enérgica con un rock sinfónico de arte, con toda la decisión de irse y emprender el viaje. Sigue la secuencia la hermosa Moving On, avanzar, superar las cosas, tragarte el orgullo y continuar, es rica en originalidad, de similar composición que la anterior, sólo que ésta lo tiene todo: el intro con piano que sube con energía, con golpes abrumadores de batería, la guitarra parece pelear con el teclado, le responde y se resguarda, dura, hasta que llega un solo pinkfloydesco de sax. Bellisima.

My Home Town, tiene partes instrumentales largas y tiene la particularidad de que el cerebro de Magenta, el Sr. Rob Reed, toca asombrosamente los pianos, la guitarra, eléctrica y acústica, mandolina y bajo, una oda al virtuosismo. En las tres siguientes piezas, de corta duración, se alude al trayecto en barco que nuestra heroína emprenderá y lo emocionada que está al llegar, con la visión de las “Torres de la Esperanza”. Ahora viene Demons, para mí definitivamente la mejor del disco, la premisa central, la parte seria de éste; nuestra heroína sufre un accidente automovilístico, se oyen sirenas; después un inicio demoniaco de guitarras que recuerdan a Steve Hackett o David Gilmour, la alusión a unos ojos sin vida, a fantasmas del pasado y, con un outro genial, admite lo que describí al inicio de estas líneas, sus “demonios” siempre estarán dentro de ella.

Nuestra anónima protagonista se recupera de ese duro golpe, que la hace dar un vuelco inesperado, en aras de interpretación de sus visiones, acude a la búsqueda de un nativo americano que la ayude, eso se ve en la pieza Morning Sunlight, una canción corta, llena de esperanza, antes de Joe, que es precisamente el nombre del nativo mencionado, una canción cadenciosa, con armonías vocales certeras y arreglos del órgano y teclados como relojes suizos, y pinta imágenes en tu cabeza. La vida de Joe y su gente le fascina, y es precisamente éste personaje quien le recomienda volver al confesarle que su “casa” está en su cabeza.

Este disco es buenísimo, musicalmente un grado menos que Seven, pero lo que resulta un plus es que, a pesar de que cuenta una historia casi hollywoodezca, en el fondo y en algunos pasajes, todos podemos identificarnos: un miedo al cambio del trabajo, a mudarse, a vivir en otro país, y en el aspecto emocional de la música, este es mejor. Lo repito: da gusto que existan bandas de esa calidad y con vocalistas de ese talento. 

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