Magenta Metamorfosis

Por: Nelson Araujo

Llámenme fanático desmedido, pero con este disco, terminaré las reseñas de los discos de Magenta, el motivo no es personal, sino que este ha sido el último disco que ha salido de la agrupación de Cardiff, que después de conquistar la crítica y cosechar el respeto de sus colegas, no se durmió en sus laureles y se metió de nuevo al estudio para lanzar Metamorphosis, un trabajo mas variado que sus antecesores; yo lo llamo “semi-conceptual”, ya que las canciones no siguen una secuencia hablando una historia en particular, sino de temas diferentes, pero todos aluden a esa transformación que creemos que sucede cuando transmigramos de la vida a la muerte y de conflictos que tiene una persona desde el ámbito interno.

Una prueba de la reinvención de esta banda es su portada: una imagen de un torso masculino sin brazos y cortado como res sobre un fondo rojo. Innegablemente metalera, y no es que la banda haya llegado a tal extremo; sin embargo, prepárate a rockear, por que éste es un disco diferente, más oscuro que los dos anteriores.

Prueba fehaciente de la diferencia es la estructura del disco: cuatro temas en total, donde los temas nones son canciones de mas de 20 minutos de duración y los pares de menos de 7, que al momento de escucharse el disco, sirven de “enlace” entre los primeros. Si bien esta estructura es difícil de digerir para cualquier escucha, Magenta logra su cometido al combinar un nivel técnico apreciable, la excelente personificación de cada uno de los personajes de parte de la vocalista y las líricas muy bien desarrolladas.

El primer tema The Ballad Of Samuel Layne, empieza con un pasaje algo oscuro, atrapante, nada que ver si se compara con los trabajos anteriores de la agrupación, y habla sobre un soldado que va a la batalla a una muerte segura dejando en casa a su amada. Sus pensamientos, sus emociones y sus sueños se esfuman con alguna bala, y su espíritu emprende el viaje de regreso a su lugar de origen. Una pieza siniestra, emocional, y si tuviera que compararla con algo, seria con una araña: te envuelve, te acecha y te ataca vorazmente. Un tema fuerte, que te deja desafiar la gravedad de tu mente con una sección de vientos y …wow! Seguir con el riff más pesado que han tocado que hace que saltes por unos breves segundos, esta sección es seguida de un solo de sintetizador por parte de Rob Reed (¿de quien mas?) para terminar con un solo soberbio del propio Reed. Los múltiples movimientos de la pieza la rescatan por si sola, pero se vuelve algo completo cuando la letra se incorpora, dándole coherencia, cohesión y justificación a la pieza. Me gusta la manera en que la vocal dice sus frases, e interactúa con lo que cada instrumento le dispara. Sirvieron las clases de actuación tomadas para grabar el anterior álbum.

Le continúa Prekestolen, (que significa “El púlpito de las rocas” en la lengua bokmål), es una historia sobre una pareja que entabla un pacto suicida en lo alto de un acantilado (hay uno en Noruega con ese nombre). Esta es mas tranquila, con un piano que se repite a lo largo de la corta pieza, que no se siente como si fuera de relleno. Breve pero bella.

La siguiente, la que da el titulo al disco, es la mejor del disco, muy compleja y completa con sus 23 minutos de duración. Con una guitarra infernal te cuenta la historia de un asesino serial (¿o asesina?) esquizofrénico(a) que tiene un conflicto mayúsculo: su parte buena y mala son enemigas; y esta última, cuando es su turno de apoderarse del cuerpo de la persona en cuestión, se tatúa sus hazañas, sus crímenes, para que el lado bueno y el mundo se den cuenta. La guitarras lanzan riffs pesados y el bajo no se queda sin lucirse, creando slides, y, combinados a los lamentos que Christina Booth realiza, caracterizaran a la perfección esa agonía, esa lucha interna. Cada sección es heterogénea, disímbola de las anteriores, sin que se ven metidas a la fuerza; para después, con coros épicos y contagiosos, terminar una de las mejores canciones que he escuchado.

La canción anterior inmediatamente conecta con “Blind Faith“. Que precisamente habla de esa ineludible fe ciega que se tiene sobre la existencia de algo mejor cuando morimos. Aparenta ser una canción similar a la segunda, pero conforme se desarrolla se escuchan ciertos riffs pesados; en mi opinión, es el perfeccionamiento entre el lado pesado desarrollado, las canciones cortas de Home y un final sinfónico digno de este cd sin dejar de ser Magenta. Lo más llamativo, es el final abrupto y una voz que nos dice “Wake Up”, (Despierta).

Creo que este trabajo es más enfocado hacia el lucimiento de las guitarras y la excelente voz de Christina, algunos dicen que es el mejor que Magenta ha hecho, pero yo me quedo con Seven. Es la culminación y confirmación de que esta banda llegó para hacer historia, pisando cada terreno del subconciente humano con resultados sobresalientes.

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