Midlake-The Courage of Others
Por: Nelson Araujo Villanueva
“¡Femsa! ¡Entiende: La Pastora no se vende!” era la consigna emitida por el megáfono por parte de la activista Ximena Peredo al defender dicho bosque de la inminente construcción de un estadio encima de éste, y con ello de la supresión del hábitat de varias criaturas (incluida aquella ave cuyo canto me ayudó en momentos difíciles) y del único río vivo de la zona Metropolitana de Monterrey.
Observo la escena y me pongo a pensar cómo a veces las coincidencias de la vida, no parecen serlo; ya que dos días antes, adquirí el disco de la banda Midlake, cuyo título The Courage Of Others, hace referencia precisamente a esta escena: el valor, tesón y coraje de los demás para pelear batallas que nos conciernen a todos y que por flojera o comodidad no se hacen.
Es cierto, son tiempos difíciles, donde se ataca a la naturaleza, el calentamiento global se actualiza a diario y el cambio climático esta a la vuelta de la esquina; y es precisamente lo que se aborda en el mencionado disco: desde de los primeros segundos de Acts of Men¸ la pieza que abre el disco, los vellos se erizan con una bella guitarra acústica, como proveniente de algún remoto bosque de una mitología olvidada, preguntándose con una voz enigmática (que hace que imagines que un roble o un encino la emite), sobre qué pasaría si todas las cosas que crecen empiezan a desaparecer, simplemente mágico… y eso que ni siquiera transcurre un minuto.
El tiempo parece extinguirse en la estela de una centella con la dinámica del álbum y que deniegan que resalte alguna canción en particular para dar prioridad al trabajo colectivo, además de que tiene la particularidad de que en el mismo, casi no hay electricidad, predominando las guitarras acústicas, no hay teclados ni sintetizadores, y en su lugar son reemplazados por hermosas flautas, las pocas guitarras eléctricas que se pueden percibir, son un agasajo, y parecen ser esos seres que se ocultan en la maleza, listos para salir en el momento indicado, con ello uno tiene la sensación de que las canciones (con títulos tan oscuros como Winter Dies y Rules Ruling All Things) fluyen naturalmente como la corriente de un río cascada abajo, y el único instrumento entre la austeridad de la electricidad es el bajo de Paul Alexander, que es ese infaltable salmón que nada a contra corriente.
Las letras son oscuras y tristes, pero justificables, como si la madre Naturaleza las pronunciara, reflejando su frustración en ellas, por ejemplo en la mencionada Winter Dies, se escucha, con una melodía bellísima: “I used to feel the things around me stir” (solía sentir que las cosas alrededor de mí se movían), y sí, es desolador, “pero así es el mundo de hoy, vivimos tiempos desoladores” dice en su blog el vocal y líder de la banda Tim Smith, “pero no tengan una idea mala, no soy una persona depresiva, sólo algo de melancólico, nuestras instituciones financieras y gubernamentales nos han fallado e incluso nuestro ecosistema esta desmoronándose, pero aún así aprecio las cosas buenas que me rodean”.
Y para apreciar esas cosas buenas, nada como conservar La Pastora y seguir escuchando ese canto del ave y escuchar a Midlake, uno de los mejores lanzamientos en años.