Pachito Rex
Por: Juan Carlos Snyder

En el 2001 un “país latinoamericano” (obviamente se refieren a México) padece de una enfermedad social donde la gente se vuelve loca por un cantante tan amado por el pópulo, que no le basta con la fama, sino que además quiere tener el poder de la nación en sus manos.
Lo más impactante de esta película es que lo hemos vivido en carne propia y justamente luego de haberse estrenado la película, aparece un personaje en la vida real que se llama, o le llaman “Juanito”, aquel personaje del municipio de Iztapalapa.
Pachito Rex, cuyo nombre de pila se supone es Francisco Ruiz, es asesinado por un fanático que cree que puede llegar a ser dictador y peligroso para el pueblo. Un arquitecto es contratado para construirle una tumba inolvidable, un mausoleo digno de una persona que no llegó a ser nadie, pero la popularidad aclama un puesto importante para Panchito donde sus restos sean venerados en perpetuidad.
En 1994 vivimos algo similar con Luis Donaldo Colosio. Digo algo similar porque no era cantante. Pero al parecer fue asesinado por intereses ajenos a los del pueblo, y fue conmemorado en varis avenidas a lo largo y ancho del país. No quiero meterme en ideas políticas. Pero me parece que Panchito Rex, al ser una película de ficción, es figurativa en cuanto su contexto.
En cuanto a la película, es una obra con escenarios surrealistas, algunos o en su mayoría son generados digitalmente pero la iluminación y su lenguaje es fúnebre, taciturno y melancólico. La historia de amor que toca el hipotálamo de nuestros cerebros y lóbulos frontales es una experiencia interna para el espectador más que ver los hechos como una progresión de escenas en un relato con finalidades laterales de entendimiento.
Es la película mexicana un poco futurista, surrealista y experimental en su tratamiento. Realmente muy mala, pero muy buena. Es como cuando tienes antojo de McDonald´s.