Poemas del Árbol
Por: Rubén Eduardo
PARA OLVIDAR LAS PENAS
Papá nos llevó a la nevería
a comprar de limón dulce medicina.
Dormida la punta de la lengua
y los dedos de la mano izquierda
Poemas del árbol-Gabriela Cantú
Regularmente todas las personas tenemos una zona de confort, es decir: actividades o situaciones que dominamos y de las cuales no queremos salir por miedo a que lo nuevo nos conduzca al fracaso. Y la verdad lo más aconsejable es seguir por el camino que conocemos y dominamos, alejarnos de esos inventos o situaciones novedosas. Pero cuando se nace con un talento superior o un talento que romper con la normalidad cada aventura resulta gratificante. Gabriela Cantú Westendarp no lo demuestra con sus Poemas del árbol.
En sus poemarios El Efecto y El Filo de la Playa nos encontramos con situaciones provocadoras, poemas que estremecían cada parte del lector, en ellos pudimos conocer la naturaleza del humano. Mientras que Poemas del árbol es todo lo contrario, es un libro para niños, un libro que plasma la inocencia de estas criaturitas que todo lo ven como nuevo, que a cada palabra es un mundo y aventura diferente, algo que los lleva hasta el límite de sus emociones.
Lo maravilloso del libro es que Gabriela Cantú no luce desenchanchada, no luce como una persona que está experimentando en la literatura infantil, sino que utiliza todas sus habilidades y les encuentra una excelente salida en su poemario. Encuentra maravillosas salidas para los temas que a los niños les gustan, les asustan, los hacen reír y los emocionan. Valiéndose de un lenguaje sencillo, con palabras que todos pueden entender, con palabritas o palabras que cada uno de los lectores del poemario disfrutaremos.
Durante mucho tiempo en la televisión hemos escuchado que existen programas familiares, antes los cuales la familia se reúne para verlos y disfrutarlos. Sinceramente esos momentos difícilmente existen ahora. Poemas del árbol es una excelente oportunidad para reencontrarnos con estas viejas tradiciones. Hay que leer en libro en familia, recordar nuestra niñez-infancia. Leérselo a los más pequeños para que vayan descubriendo el inmenso mundo de la imaginación. Cada miembro de la familia al escuchar los versos será transportado a un momento especifico. El padre y la madre a cuando jugaban de niños, con trompos o muñecas de trapo. El o la adolescente cuando creían en Santo Clos y esperaban con ansías los cumpleaños para recibir algún juguete. Y a los niños los llevará a ver su vida pequeña con otros ojos, unos ojos más grandes, que les permitirán captar mejor los que los rodean.
Felicidades a Gabriela por escribir un libro como este. Un buen libro que puede enlazar a muchas familias, darles un momento agradable, darles momentos de aprendizaje y distraerlos un poco del caos que abarrota nuestras calles. ¡Más libros como estos!