¿Por qué no te gusta leer?

Por: Rubén Eduardo

¿Por qué la gente escucha música y va al cine y no lee? La música y el cine son artes al igual que la literatura, ambas pertenecen a esas bellas manifestaciones que sirven para expresar emociones. Yo no conozco una persona que no le gusta la música o las películas, ya después habrá que ver qué calidad de canciones y cine consumen, pero es evidente que estas dos artes se llevan todas las miradas. ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Qué se hace mal en la literatura?

Creo que debemos de partir de la pregunta de porqué la gente escucha música o va al cine. Es sencillo, buscan un refugio para sus emociones o para alejarse de sus malos momentos o para sentirse feliz. Las personas vemos en estas dos artes una forma de volar, de soñar, de sentir. No vamos por algo más que simples momentos de felicidad. Las canciones nos transportan, al igual que las imágenes que corren 24 por segundo. No hay grado de complejidad, sirven para algo elemental: entretener. Incluso las películas de arte.

Ahí es donde las letras fallan. Seguimos con una terquedad de ver la literatura como una forma de llevar las escuelas filosóficas a las casas, algo que en nuestros tiempos, con la rapidez de la vida, con los problemas de la misma no es concebible. Los libros, los escritores, los presentan como una obra académica que busca replantear a la humanidad para siempre, por ende la gente se siente abrumada, se sabe que se enfrentará ante algo que quizás no puede digerir y por miedo o por la flojera de las palabras rebuscadas se aleja de los libros.

Los escritores y editores se han olvidado que las letras deben de ser un compañero de los lectores, un sendero de ilusiones y sueños. Hemos olvidado que la misión básica de la lectura es pasar un tiempo maravilloso. Debemos de empezar a copiar las fórmulas del cine, que nos presentan grandes películas, con grandes temas trascendentales, pero que se presentan como obras que sirven para pasar el tiempo, para divertirse.

Hay casos de literatura bien pensada y bien hecha mostrada de manera agradable que han logrado vender muchos libros y han creado buenos lectores, el caso más representativo es Xavier Velasco. Velasco es un escritor que pondera el poder de las palabras para generar todo tipo de reacciones al lector y nos entrega novelas que nos mantienen al filo de la navaja. Él mismo asegura que la literatura debe de alejarse de todos esos rollos eruditos y debe de concentrarse en la fuerza que cada letra tiene.

Otro ejemplo es Haruki Murakami, quien es sumamente criticado por críticos conservadores de su país, ridiculizan su forma de mezclar la cultura pop americana con las tradiciones japonesas, pero ha logrado vender millones de libros y ha conseguido que los jóvenes tomen los libros. Les ha abierto los ojos, ha despertado consciencias.

Ante los casos de éxito los conservadores o críticos o como quieran llamarles, se rasgan las vestiduras y tachan de literatura barata a estos escritores. Aunque después reprochan a los mexicanos la falta de interés por los libros, cuando ellos mismos son el cáncer de las letras.

Mientras sigamos pensando en cómo ser más inteligentes, en cómo aparentar que he leído todos los libros del mundo vamos a seguir perdiendo lectores, la literatura seguirá siendo exclusiva de unos cuantos, la magia de las palabras se perderá para siempre.

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