¡Quiero Cine Mexicano!

Por: Staff Comala

Hace más de tres semanas que se estrenó una película mexicana llamada: Abel, en esta cinta podemos ver la historia de un niño que se siente “grande”, que toma posturas de adulto y piensa que es el responsable de una familia. La cinta es dirigida por uno de los actores consentidos de México: Diego Luna, quien es famoso por Y tu mamá también. La película se estrenó con 60 copias en el centro del país. 60 copias que no representan nada en comparación con cualquier otra cinta anglosajona. A pesar de la escasa distribución que ha obtenido la cinta ha logrado un record de taquilla impresionante. Haciendo que su casa productora, Canana, se aventurara a sacar otras 60 copias que han ido llevando a otras ciudades de la República. Aquí es cuando vienen las preguntas: ¿Por qué solo sesenta copias para una película que demuestra ser de calidad? ¿Por qué los distribuidores y los complejos cinematograficos no apoyan al cine mexicano?

El cine en México pasa por uno de sus momentos más brillantes a nivel internacional gozamos de un prestigio inmenso, no es raro ver en revistas especializadas que películas de manufactura nacional se hacen acreedoras de premios en cualquier rincón del mundo. Actualmente se pueden encontrar grandes propuestas en nuestra filmografía: El Violín, Alamar, ¿Te acuerdas de Lake Tahoe?, Luz Silenciosa, Somos lo que hay. Cintas que han arrancado ovaciones alrededor del mundo. Pero a las cuales nosotros, como mexicanos, no tenemos acceso. Por la simple y sencilla razón de las malas políticas de distribución que existen en el país.

En México existen filiales de las grandes compañías productora y distribuidoras del mundo: Fox, Sony, Paramount, etc, etc. Ellas se encargan de poner las condiciones para distribuir una película en el mercado nacional. Básicamente funcionan de la siguiente manera: 60 por ciento de las ganancias para ellos, 40 por ciento para el equipo humano que realizó la cinta. Lo cual es verdaderamente injusto, porque en un país como México, donde la gente no va a ver cintas nacionales, no se pueden recuperar las ganancias. Este es el primer mal que tiene que cargar la industria fílmica nacional.

Por otro lado existe la cultura anti-películas nacionales. A nosotros, por alguna extraña razón, no nos gusta ver cintas hechas en nuestro país, ni por cualquier otra nación que no sea la gringa. Nos rehusamos a verlas, las tachamos de baja calidad o vulgares. Si bien es cierto que muchos cineastas se empeñaron en ganarse alguno de estos adjetivos, actualmente la producción cinematográfica es amplia y se pueden encontrar todo tipo de propuestas. El mexicano debe de darse cuenta que apoyando a los productos nacionales se generan mejores condiciones económicas. Aunado a que actualmente las propuestas cinematográficas son arriesgadas, divertidas y humanas.

Para desquebrajar las barreras que le hacen daño al cine mexicano, el Gobierno Federal, como en muchas otras naciones hispanoamericanas, basta a ver a España y Argentina que cuentan con el total apoyo de sus gobiernos a la hora de producir cine, debe de dar su completo apoyo, se deben crear políticas culturales, aunque en esté país la cultura es un tema de menor importancia, se deben generar propuestas que logren incentivar la producción y la distribución correcta. Ya que no existe mucha diferencia entre la cartelera de un cine de San Diego y uno de Monterrey. Se debe de regular que cada cine dedique al menos dos salas a la proyección exclusiva de películas nacionales. Se deben de entregar estímulos económicos para la producción y distribución. Dotar al IMCINE de mayores recursos que le permitan descubrir más talento joven. Aunque muchos dirán que son medidas para que “papa” gobiernos nos resuelva todo, es la forma correcta de empezar, hasta lograr tener una industria sustentable por si misma.

Si seguimos tirados a la hamaca, sin hacer nada por el cine nacional excelentes producciones como Abel y Alamar irán quedándose en el olvido. Y lo que buscan transmitir no llegara a nosotros, dejándonos sin nuestra dosis de cultura que sirve para cambiar el alma.

 
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