¡Sal de mi Cabeza!
Por: Lérida Jerez
Hoy me desperté con una canción pegada a mi cerebro, se llama “Cosas que suenan a…” de Maldita Nerea, un grupo español que lleva gustándome un rato. La canción es bastante buena y se la recomiendo de todo corazón, pero el problema es que llevo pensando en ella una semana. Cada vez que no estoy pensando en nada en particular e incluso cuando sí lo estoy la siento arrastrándose dentro de mi, de manera más particular en lo que supongo es mi lóbulo frontal.
Todos alguna vez nos hemos enfrentado a esta situación, a veces con música que nos gusta, otras veces con música que nos desagrada (una vez estuve tarareando una rola de Belinda por 2 semanas), pero en general no sabemos que tiene un nombre y de hecho es un fenómeno algo estudiado.
Se le conoce como “earworms” y es básicamente la necesidad del cerebro de llenar los vacíos en el ritmo de una canción o pieza musical. Básicamente cuando escuchamos una canción y encontramos algo familiar la corteza auditiva en el cerebro intenta llenarla automáticamente y a veces continua mucho después de que la música ha terminado. Así es como el cerebro empieza a repetir el ritmo compulsivamente, el problema está en que conforme más tiempo sedemos a esta compulsión más nos adentramos en el círculo vicioso, es como cuando uno se rasca un piquete y simplemente no puedes parar hasta que sangras.
James Kellaris, un investigador de la Universidad de Cincinnati, descubrió que un 98% de las personas sufrirá los efectos de un earworm en algún momento de su vida. Tanto hombres como mujeres tienen la misma posibilidad de engancharse, sin embargo a una mujer le tomará más tiempo sacarse la canción de la cabeza y se sentirá más irritada por esto que un hombre. Algunos grupos particularmente vulnerables son los músicos, la gente cansada, personas neuróticas y aquellos que sufren de estrés.
Un 74% de los earworms son producidos por música con letra, un 15 % con jingles y un 11% con música instrumental. Según estudios realizados en la Universidad de Buckwell en EUA, al contrario de lo que uno pensaría, la mar de las veces las canciones que se quedan en nuestra cabeza no son aquellas que encontramos desagradables, de hecho sólo un 15% de las personas que entrevistaron afirmaron que la canción que tenían pegada les parecía desagradable.
Aparentemente hay formas de librarse de este problemita, en lo personal a mí no me han funcionado pero tal vez sea por que mientras escribo esto he escuchado mi canción unas 4 veces, así que mejor dejo que ustedes experimenten con ellas:
- Cantar otra canción o tocar otra melodía diametralmente opuesta.
- Cambiar de actividad por completo, de preferencia algo en lo que tengas que pensar mucho.
- Escuchar la canción completa hasta que te canses
- Supuestamente si pretendes que la canción es un bichito de verdad e imaginas que sale de tu cuerpo se te pasa todo este asunto pero yo no le tengo mucha fe a esto.
Ahora chicos sólo les quiero aclarar que es muy diferente pensar en una canción que realmente escucharla dentro de tu cabeza como si la estuvieras escuchando en el radio. En caso de que les este pasando lo segundo están teniendo una alucinación musical por lo tanto vayan a un médico porque podrían tener un problemita conocido como esquizofrenia.
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