Tijuana: Crimen y Olvido
Por: Rubén Eduardo
¿Existe la justicia en México? ¿Aún quedan esperanzas de un país mejor? Ante el desolador de nuestros panoramas para qué se debe de seguir luchando. ¿Cuántas causas perdidas existirán en nuestro bendito México? Hay muchas voces de protesta que piden justicia de todo tipo. El Arte no se ha quedado atrás, a través de sus bellas obras hemos mostrado odio, repudio e indignación. Tijuana: crimen y olvido, que desde su nombre lleva la penitencia, viene a sumarse a la lista de gritos desesperados que claman justicia.
La escritura debe de ser un acto social, debe de ser una forma de contribuir a formar mejores sociedades, no debe de verse nada más como una intelectualidad o una trivialidad. Debe de aportar algo al entorno donde se publica. Hay muchas veces que pensamos que el periodismo es la mejor ventana para lograr estos objetivos. Pero la realidad es que las empresas periodísticas se les llega a complicar cumplir con sus objetivos. La literatura abre la puerta a darle cabida a estos textos que buscan ser un cargo de conciencia para sus lectores, que buscan hacerlos ver que hay una realidad cruenta y que debe de ser conocida.
Luis Humberto Crosthwaite se une a los escritores que mezclan la ficción y la realidad y la vuelven una para contar una historia que al leerla nos gustaría que fuera netamente ficción. Que provoca escalofríos al saber el desden de nuestras autoridades para resolver la muerte de dos periodistas: Magda Gilbert y Juan Antonio Mendívil. Gracias al acceso que Luis Humberto tuvo de artículos personales de Magda fue como inició el proceso de “investigación” para realizar el libro.
Si lo queremos ver a Tijuana: crimen y olvido como una novela, ésta trata de lo siguiente: Magda Gilbert es una joven periodista de Tijuana que se recupera apenas del asesinato de su novio. Juan Antonio Mendívil es un reportero veterano de un diario de San Diego, que sobrevive malamente a su propia tragedia. Cuando sus vidas se cruzan da comienzo una intensa relación amorosa que concluirá con su inexplicable desaparición. ¿Magda fue víctima de la violencia contra periodistas perpetrada por el narcotráfico? Solo un escritor se atreve a investigar los últimos días de Gilbert y Mendívil. Su principal obstáculo será el gobierno de un país sin el poder ni la voluntad suficiente para hallar a los culpables.
Es el libro donde se ve más exigido al autor, se nota que tuvo un proceso de maduración importante, que ahora deambula por terrenos de mayor profundidad y les da un mejor trayecto. Muchas de las partes de la historia son reales con rellenos de ficción de la mente de Crosthwaite. Al finalizar de leernos no sentiremos una dicha o unas ganas de salir a vivir. Sino que experimentamos una tristeza o desolación. Un miedo al vernos desprotegidos en una nación que hace mucho perdió las ganas de cuidarnos o de velar por nosotros.
En una entrevista Luis Humberto dice que no entiende muy bien cómo un periodista puede arriesgar su vida por unos cuantos pesos. Creo que al final todo se reduce a la pasión. A la pasión y adrenalina que entrega el periodismo. Tijuana: crimen y olvido es un libro de pasiones, un libro negro y triste. Que nos da una sacudida, invitándonos ahora sí, a cambiar, a dar una solución con nuestras propias manos.