Todas mis vidas posibles
Por: Rubén Eduardo
Escuché decir a Xavier Velasco, en una entrevista en la Feria de Guadalajara de hace algunos años, que leer es vivir muchas vidas, que los libros nos entregaban la oportunidad de sentir y pensar desde la mente te otro. ¿Cuántas vidas se pueden vivir en un libro?
Beatriz Rivas en su novela, que también parece trabajo periodístico, Todas mis vidas posibles, nos regala la posibilidad de vivir un ejercicio que siempre nos ha gustado como mexicanos: que sería si yo fuera… o si yo hubiera…, la escritora se dio a la tarea de buscar otras Beatriz Rivas en el mundo, conocer sus historias y hacerlas literaturas, dándonos la posibilidad de jugar a ser muchas veces Beatriz. Beatriz que van desde vendedoras de fármacos hasta una joven de Ciudad Juárez asesinada.
La historia para no verse como un montón de cuentos sobre un mismo tema, tiene como hilo de unión a una Beatriz Rivas, que puede ser la escritora misma o su alter ego, que al recibir una carta de un asesino en una prisión estadounidense cambia su percepción de la literatura, se da cuenta que cualquiera puede leer sus libros, haciendo que revalore el acto de la vida y la muerte, despertando la curiosidad de cuantas vidas pueden caber en su nombre.
El nombre que es nuestro elemento de identidad se vuelve el conductor en muchas vidas, a través de él y del descubrimiento que otras personas lo tienen, haciéndonos saber que no somos únicos, nos damos cuenta de la cantidad de personas que comparten algo con nosotros y que no estamos tan desunidos como creemos.
Narrativamente Beatriz se desenvuelve bien, sabe manejar las diferentes vidas y darles voces propias, no luce ciclada, logrando que cada una de las Beatrices sea diferente a las otras, las historias que eligió son contrastantes y le entregan a la novela una versatilidad que atrapa y que invita a seguir leyendo. La vida de la Beatriz de Ciudad Juárez y la de Senegal destacan, y a mi gusto son las mejores logradas.
El final carece de la fuerza necesaria para terminar de redondear la novela y darle el final que merece. Es el único punto débil que tiene el libro, fuera de ahí es altamente recomendable y se debe de ver como una posibilidad de jugar al futuro y al pasado, de ser muchas mujeres y ser uno. La novela invita a preguntarnos ¿Cuántas personas iguales a nosotras existen por el mundo?, ¿Cuántos vagan con nuestra misma identidad? La pregunta queda: ¿Cuántas vidas posibles existen?