Todo Nada

Por: Rubén Eduardo

Me gusta la intensidad de la vida, no soy de las personas que se ponen en un punto medio. Soy de los que gustan del “todo o nada”. Y cuando me encuentro con novelas que se viven con esa intensidad, como hemos leído en cuentos de Eduardo Antonio Parra, disfruto cada página de sobre manera. Brenda Lozano, una joven de chilangolandia me sorprendió con su primera novela Todo Nada.

 Anciano ya, el reconocido gastroenterólogo Emilio Nassar tuvo un proyecto: dejarse morir de hambre. Como testigo de esa agenda oculta eligió a su joven nieta, Emilia, con quien compartió largas charlas de café antes de fallecer. Aún afectada por la pérdida, y enfrascada en una turbulenta relación amorosa, Emilia se dedica a reconstruir los últimos meses de convivencia con su abuelo; los últimos meses de ese ávido lector, megalómano incurable, padre autoritario, abuelo melifluo, conservador recalcitrante, cinéfilo y caballero a la antigua. Ajena a toda solemnidad, Emilia rememora los animados y conmovedores monólogos de quien, pese a su determinación suicida, siempre tenía un recuerdo, revelación o nuevo prejuicio que contar, como cabría esperar de un hombre intolerante pero, también, que ofrecía gallardía, ternura y, en sus mejores momentos, el más sensato consejo: «no estamos aquí para dormir angustiados: hemos venido a pasarla bien». Sin embargo, Emilia se dará cuenta de lo complicado que es aplicar ese principio en su caótica vida. Hecho que arrojará una tímida, triste, pero reveladora luz acerca del sinsentido de nuestros afectos.

Brenda Lozano apenas tiene 29 años, pero su novela no se luce verde, se nota una madurez mayúscula que la hace ver como una escritora que ya tiene un camino recorrido en estos mares de las letras. A mi parecer Todo Nada tiene el merito de ser una novela intensa, que durante sus 153 páginas nos lleva por un enorme abanico de emociones que no permite desprenderse de ella.

Las mujeres siempre han sido unas excelentes narradoras, son expertas en el manejo de las emociones humanas, ellas mejor que nadie pueden entender lo que conlleva el ser humano. Por eso frecuentemente nos encontramos como la novela de Brenda Lozano, que pueden hacer de una historia “simple” o “pequeña” algo enorme y con muchos matices. Son los pequeños detalles que le imprimen a su narración los que las coloca como unas maestras de la literatura. Brenda recoge todas estas habilidades y nos deja ver la eterna lucha: las mujeres entendiendo a los hombres y los hombres tratando de entender a las mujeres.

En la novela nos encontramos con varios capítulos que duran dos o tres líneas, y en ellas nos podemos encontrar frases que engloban la intensidad con la que viven las mujeres el amor. Son pequeñas lecciones de amor y de vida que Brenda Lozano nos receta.

Leer Todo Nada es ir a la feria y subirse a los juegos mecánicos, sentir el vértigo y sentir miedo, pero con la imposibilidad de dejarlo porque nos causa un placer que nos pide seguir una y otra vez. Todo Nada es la rapidez de la vida, es vivir sin pensar, de esos momentos donde hay risas y dolor, mucho dolor.

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