Lars Von Trier VS Oliver Stone

Por: Juan Carlos Snyder

Hollywood siempre ha mostrado cómo los estadounidenses ven al resto del mundo, sin embargo Lar Von Trier, realizó una visión muy concreta acerca de los habitantes de la “tierra del sueño” (por lo del “sueño americano”). Realizó una trilogía muy interesante, mi favorita es Dancer in the Dark (2000); con la cantante islandesa Björk Guðmundsdóttir, donde vemos a una familia de inmigrantes que vive con el salario mínimo y rentan una casa muy pequeña en la propiedad de un policía, quien tiene una esposa caprichosa y muy demandante de dinero, por lo que el policía le roba el dinero a Telma (Björk), la inmigrante que suma todos sus esfuerzos en ahorrar dinero para operar a su hijo y evitarle la ceguera total. Ella sabe que el policía la roba y ella termina por cometer un crimen con pena de muerte.
                                             
Para estos filmes, Lars Von Trier no tuvo la necesidad de abandonar Europa. Además que tiene pánico a los aviones, Pudo realizar este filme en los campos europeos sin mayor complicación. Este danés tiene habilidades extraordinarias que podemos apreciar en Dogville (2003) donde la joven Grace (Nicole Kidman), es nueva en un pueblo estadounidense donde es recibida muy bien al principio, pero todo se va tornando negro, como si hubiese llegado al ojo de un huracán, donde todo era tranquilo y pacífico por el pasado del pueblo, sin embargo todo se torna en características contrarias cuando las apariencias y las habladurías reaccionan cual veneno en la pequeña aldea a razón de la nueva inquilina que provoca perdiciones caóticas.

El danés no es el único en reflejar la plástica manera de ser de Estados Unidos, Oliver Stone es un veterano de la guerra de Vietnam que hace aplastantes críticas al gobierno de su natal Estados Unidos. Noticieros y documentales que tocan el tema de Vietnam del Norte, siempre hacen comentarios despectivos a los demás seres humanos que por diferencias políticas “merecen ser asesinados”, como si Estados Unidos fuera la santa inquisición de la política actual. Un comunista equivaldría a un blasfemo en tiempos de la inquisición. En un documental sobre aviación militar dicta textualmente el narrador: “Derribamos a ocho MIG-21 vietnamitas y sin bajas americanas que lamentar.” Primero me indigna que no puedan lamentar la pérdida de otras familias, que no porque no sean estadounidenses, no quiere decir que no tengan sus propias maneras de pensar y de sentir al respecto por lamentar la muerte de un pariente. En segundo lugar, americanos somos todos los que vivimos en el continente, pero eso pierde importancia cuando se trata de asesinatos justificados por un cuerpo establecido como “Gobierno”.

Oliver Stone nos deja muchas pistas de esto en sus filmes, hay comentarios entre los personajes durante discusiones como cuando se enlistan jóvenes con ganas de “luchar por su país” cuando en realidad solamente se trataba del beneficio petrolero de su “querido país”. No obstante Oliver Stone es un magnífico director que a pesar de la presión de Hollywood y su censura, nos entrega demasiada información que no queda muy clara a simple vista, pero con el paso de la historia nos acatamos de esos detalles que hacen como pequeños tornillos que no podrían tener importancia, pero al ver la pieza entera, podemos apreciar una obra espectacular. Me refiero a Platoon, por su nombre en inglés, que en México se nombró con su traducción Pelotón (1986).

 
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