Villancicos
Por: Lérida Jerez
Ya está aquí muchachos, finalmente y casi sin que nos diéramos cuenta llegó la época favorita de todos,; la Navidad. Un periodo del año en el que nos entregamos al consumismo, la felicidad momentánea y la comida grasosa de formas vergonzosas, con el pretexto de ser mejores personas, el nacimiento del Mesías y algunas veces la paz mundial.
No me malinterpreten, la Navidad me encanta todo el degenere que trae consigo y la obscena cantidad de regalos son deliciosos (no sean hipócritas es la única razón por la que a la gente le gusta), lo único que detesto con pasión son los villancicos. No importa donde esté ni que andes haciendo por más o menos un mes el soundtrack de tu vida es Rodolfo el reno y el niño del tambor con sus melosas letras y melodías. Los detesto con tal fuerza que me puse a investigar quién es el culpable de que yo tenga que sufrirlos y aquí están mis descubrimientos.
La primera aparición de estos engendros musicales se dio en el siglo IV después de Cristo en la antigua Roma; como era de esperarse, sin embargo en aquellos ayeres eran principalmente himnos que procuraban hacer hincapié en las doctrinas religiosas de la época.
En el siglo XIII bajo la influencia de San Francisco de Asis, en países como Francia, Alemania y sobre todo Italia, el género cobró mucha popularidad, principalmente por que se escribieron varias canciones en los lenguajes locales en vez de latín.
Sin embargo, fue hasta el siglo XIV que se dieron los primeros villancicos en España escritos por supuesto en castellano. Cabe mencionar que originalmente eran canciones laicas interpretadas por habitantes de las villas españolas (villas -villancicos get it?) que solían relatar los eventos que habían sucedido hace poco, pero en algún momento simplemente decidieron enfocarlas exclusivamente al invierno y a la Navidad que lo acompaña.
Los países que adoptaron con mayor rapidez estas alegres cancioncillas fueron aquellos que se afiliaron a la nueva moda del momento, el luteranismo, ya que de acuerdo a las creencias del buen Martín, la música era una forma perfectamente aceptable para rendirle culto al buen Señor.
Cabe mencionar que por un momento durante el siglo XIV, justo cuando el género se popularizó, en el paquete te llevabas 2 x1, cancioncilla y baile para todos. Gracias a que vivimos en un mundo con un ligero sentido de la justicia la parte del baile fue editada en algún punto y no llegó al futuro, osease hoy.
En el siglo XVI la iglesia católica decidió que los protestantes tenían razón por lo menos en algo, en que la música era una forma bastante buena de evangelizar así que inicialmente permitieron el uso de música en las mañanas antes de las misas de Navidad y Corpus Christi. Por mucho tiempo en España y sus colonias los principales cancioneros que se utilizaron fueron el Cancionero del Duque de Calabria, el Cancionero de Medinaceli y las Canciones y Villanescas Espirituales de Francisco Guerrero. Hay que aclarar que en America Latina se buscó incluir vocablos de la región, así como ciertos aspectos dialécticos para que pudieran ser utilizados como herramienta de evangelización frente a los indígenas de la región.
Para el siglo XVIII los villancicos eran cosa del pasado y perdían popularidad a pasos agigantados debido a que cambiaron sus estructuras sencillas y sobre todo por que poco a poco se alejaban de los cánticos religiosos, así que inevitablemente fueron prohibidos en las misas católicas en 1765.
A la mitad del siglo XIX los villancicos regresaron a las iglesias y todos contentos, pero es realmente hasta el siglo XX cuando el género recupera su antiguo brillo sobre todo con la introducción de las canciones navideñas que no tenían nada que ver con la religión. Ya saben Rodolfo el Reno, Blanca Navidad, Jingle Bells y muchas más. En el siglo XXI más que nada nos enfocamos en obligar a Luis Miguel y a Alejandro Fernández para que canten los mismos villancicos cada año o bien canciones que hacen parodia de este género como Don’t shoot me Santa de The Killers.
Y eso es todo muchachos, pero no me voy sin antes decirles que es de mala suerte poner villancicos antes de diciembre y después de Navidad…. No molesten a Santa es un sucio ser vengativo.