Xavier Velasco: La literatura es un juego entre dos personas que no se conocen.

Por: Rubén Eduardo

La literatura debe nacer del corazón. Sé que es una frase trillada, sé que se ha repetido hasta el cansancio, pero cuando conoces a Xavier Velasco la frase se justifica, cuando ves su intensidad y su manera de contar sus aventuras literarias no queda más que decir: la literatura nace del corazón. Y recorrerla con Velasco es jugar con ella, divertirse y sentirla en su máxima expresión.

“La literatura es un juego entre dos personas que no se conocen, una de las cuales se exhiben hasta donde puede y la otra se oculta suerte: escritor y lector. Me gusta estar en los dos lados. Afortunadamente puedo estar en el de escritor, pero el de lector todos los conocemos es maravillosos. El lado del escritor es muy rigoroso es sufrir y gozar mucho. Es como entregarse a besar a quien no conoces”.

Xavier Velasco necesita “vivir” la literatura para plasmarla, es un escritor que tiene que llevar al punto más extremo sus historias para sentirse cómodo, para poder encontrar las palabras correctas. Sabe y entiende que las letras se tienen que vivir, que no puedes permanecer ajeno a la vida diaria. Un escritor se hace a base de lo que ha vivido, de sus experiencias y emociones.

“La imaginación te sirve para acomodar las cosas, no creo en una literatura que parte de la pura imaginación y cuenta cosas totalmente etéreas que no tienen nada que ver con la realidad. A veces lo vives, a veces te lo cuentas, a veces lo imaginas, pero sabiendo como sucede, cuando sucede, sacando las respuestas de tu experiencia. Por más que la imaginación sea muy generosa, yo creo que la experiencia es lo que va a resolver.

En el fondo lo que haces es contar tu vida. En el fondo lo que haces es gritar: vine a este mundo a morirme, no me quiero morir, y antes de morir quiero decirles esto. Y eso no lo dicen los personajes. Lo dices tú”.

El autor de Éste que ves es un escritor que ha luchado durante su vida por su carrera de escritor, nunca se ha vencido a pesar de los rechazos que recibió. Él fue perseverante, dedicado y apasionado. Lo que le trajo el éxito del que ahora goza. Como recuerda en una anécdota: A James Joyce le dijeron 17 veces no, trayendo en su brazo Dublineses. Sí él aguanto 17 veces yo podía aguantar al menos 18.

“Me considero un artista. Es decir: una persona que digiere el mundo de la manera más intensa posible y después la narra así, intensa. Me considero una persona que vive para escribir, y a fin de cuentas no tiene muchas otras cosas que me interesen. Nada me importa, nada me interesa más que escribir. Es una obsesión permanente y siempre que escribo siento que me estoy ganando el derecho a vivir”.

Y Diablo Guardián llegó;  la novela que lo catapultó a la fama, la que a sus palabras: le da de comer. Ganando el Premio Alfaguara, algo que él se había visualizado desde meses atrás. Su vida pasada por una etapa critica, el dinero escaseaba y en su mente sólo quedaba el deseo de ganar y salvarse el pellejo. Ha vendido más de 200,000 ejemplares desde su primera edición en el 2003. Aunque tanta fama ha hecho que algunos escritores, críticos y editores lo llamen garbanzo de libra. Dudando de sus capacidades y poniendo a Diablo Guardián como su único mérito literario.

“No va haber una continuación de Diablo Guardián. Para mí el hecho de que alguien se refiera a Diablo Guardián como una cosa que existe es una tranquilidad, porque me pase pensando muchos años que eso no iba a existir. Esto me tranquiliza, me hace sentir que la vida va por el camino adecuado, que los planes que hice durante tantos años de mi vida no estaban mal. Pero tampoco quiere uno que lo estén recordando y asociando por algo que hizo en determinado año. Bienvenidos al 2010. Yo ahora vivo para Puedo explicarlo todo”.

A Xavier, la infancia le trajo un cúmulo de emociones, fue en esta etapa donde aprendió el amor por la literatura. Al ser un niño tímido se refugio en el mundo de la palabra escrita. Para él crear historias era jugar como los niños jugaban en el parque y con bicicletas. En Éste que ves Velasco retrata su infancia. Es raro que un escritor tan joven escriba unas memorias noveladas. Él asegura que es el mejor momento para hacerlo cuando aún recuerda lo que vivió. Éste que ves tendrá una especie de continuación: Extraño colorido, una novela sobre la adolescencia y las penurias que ésta conlleva.

“Es una historia de adolescencia que es muy fuerte, que vale en si misma, no porque me haya pasado a mí. Pero a veces pienso, o siempre lo he pensado, que cuando me pasan cosas especiales o fuera de lo común me pasan, no me pasan porque sí, me pasan porque tengo la capacidad de contarlas, siento el deber de contarlas, no me puedo callar, otros que se callen, mi trabajo es contar”.

Como David Toscana y Javier Cercas, Xavier Velasco apela por novelas con sentimientos. Con novelas que tengan un buen lenguaje y cuenten historias que lleguen al corazón de los lectores.

“Me avergüenza la idea de escribir un texto inteligente. Que digan: que texto tan inteligente. No por favor. Que digan otro tipo de cosas. Hay tantos pelmazos que están jugando a ver quien es más inteligente. Hay tantos pelmazos que se sientan a jugar ajedrez para demostrar que son inteligentes, hay quienes lo hacen porque es una pasión. En las escuelas de letras me encontré con muchos que estaban ahí para demostrar que eran inteligentes. ¿Y a mi qué? ¿A mi qué me importa que sean más inteligentes? Lo importante no es que tan inteligente eres, lo que importa es qué haces con esa inteligencia. Demostrar que existe”.

Intenso, intenso y más intenso. Eso es Velasco. No se le puede ver de otra forma, al caminar, al hablar, al escribir lo denota. El problema es que todo tiene un fin. Él espera que se tarde en llegar el suyo.

“Es posible que me pase, uno lucha con toda su alma para que no pase. Yo espero que el momento en que la intensidad se vaya sea el mismo momento de mi muerte. Me conformo con el día anterior haber escrito. Es el sentido que le encuentro a mi vida: escribir”.

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